Eu mantendrá ataques a lanchas en el Caribe, pero niega despliegue en Venezuela

Washington — El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este domingo que su país seguirá atacando embarcaciones que, según su gobierno, están vinculadas al narcotráfico en el Caribe y continuará la incautación de buques sancionados, pero negó que haya un despliegue permanente de fuerzas terrestres en Venezuela.

En una entrevista con NBC News, Rubio afirmó: «Seguiremos atacando a las narcolanchas si intentan dirigirse hacia Estados Unidos» y añadió que seguirán «incautando las embarcaciones que estén sancionadas con órdenes judiciales», en aparente referencia a recientes confiscaciones de petroleros con crudo venezolano. Sus declaraciones se producen tras la operación relámpago en la que, según la Casa Blanca, fuerzas estadounidenses capturaron al presidente Nicolás Maduro en Caracas y lo trasladaron a Nueva York para ser juzgado por cargos de narcoterrorismo y corrupción.

El presidente del Estado Mayor Conjunto de EE. UU., Dan Caine, por su parte, dijo en una rueda de prensa junto al presidente Donald Trump y Marco Rubio que las fuerzas estadounidenses permanecerán activas en la región en un alto estado de alerta, preparadas para proyectar poder y defender intereses en el área. Caine señaló que el despliegue en el Caribe se mantendrá tras la operación que llevó a la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Rubio matizó, sin embargo, que Estados Unidos no tiene tropas permanentes sobre el terreno en Venezuela. «No tenemos fuerzas estadunidenses sobre el terreno en Venezuela», declaró, aunque reconoció que unidades estuvieron en Caracas «por cerca de dos horas» durante la operación para capturar a Maduro, una afirmación que apunta a la naturaleza puntual y limitada del ingreso en territorio venezolano según la versión oficial.

Contexto y datos clave

Operación Datos proporcionados por autoridades estadounidenses
Operación «Lanza del Sur» Iniciada a finales de agosto. En semanas recientes destruyeron casi 40 lanchas acusadas de transporte de drogas.
Víctimas Al menos 110 personas muertas en acciones contra embarcaciones, según cifras de la administración estadounidense.
Acciones contra buques Confiscaciones de petroleros sancionados con crudo venezolano anunciadas como presión contra el gobierno de Caracas.
Situación política en Venezuela Tras la captura de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez figura como presidenta encargada según la Casa Blanca; Washington acusa a Maduro de liderar el «Cartel de los Soles».

Lo que está en juego para la región

Las acciones militares y navales en alta mar tienen efectos concretos en la vida cotidiana de la región. Entre los principales riesgos y consecuencias se cuentan:

  • Seguridad y vidas humanas: la destrucción de embarcaciones y las operaciones armadas en el mar han provocado decenas de muertes. Hay dudas sobre la distinción entre grupos criminales y tripulaciones civiles.
  • Comercio y suministro de combustible: la incautación de petroleros sancionados puede agravar la escasez de combustibles en Venezuela y aumentar la presión económica sobre la población.
  • Tensión diplomática: la presencia militar en la región y las operaciones cerca de aguas venezolanas elevan el riesgo de un conflicto más amplio y generan preocupación entre países caribeños y latinoamericanos.
  • Legalidad y rendición de cuentas: organismos de derechos humanos y juristas exigirán transparencia sobre las reglas de enfrentamiento, las pruebas que vinculan embarcaciones con el narcotráfico y el respeto al derecho internacional.

Contradicciones y preguntas abiertas

Las afirmaciones oficiales contienen matices que generan preguntas: por un lado, Washington insiste en que no está «en guerra con Venezuela» sino contra organizaciones de narcotráfico. Por otro, el presidente Trump declaró estar dispuesto a lanzar una segunda oleada de ataques «mucho mayor que la primera» si las nuevas autoridades venezolanas no actúan según las exigencias de EE. UU.

Además, la negativa a tener tropas permanentes en Venezuela contrasta con la admisión de incursiones puntuales en Caracas y con la amplia presencia naval y aérea en el Caribe. Esa ambivalencia complica evaluar el umbral entre operaciones antinarcóticos legítimas y acciones que pueden interpretarse como intervencionismo.

Qué piden la sociedad y los expertos

Organizaciones de derechos humanos, líderes regionales y expertos en seguridad suelen pedir:

  • Transparencia sobre objetivos y reglas de enfrentamiento.
  • Cooperación multilateral para atacar el narcotráfico sin afectar a la población civil.
  • Canales diplomáticos y mecanismos independientes de supervisión para evitar abusos y escaladas.

Balance final

La política anunciada por Washington busca, según sus responsables, cortar rutas del narcotráfico y presionar al Ejecutivo venezolano por la vía marítima y judicial. Pero tiene costos tangibles: vidas, tensiones regionales y posibles efectos sobre el abastecimiento energético y la economía venezolana. La clave para evitar una escalada será la transparencia, el respeto a normas internacionales y la búsqueda de soluciones compartidas en la región.

En resumen: Washington mantendrá acciones en el Caribe contra embarcaciones que considera narcotraficantes y seguirá confiscando buques sancionados, pero niega que exista un despliegue permanente de tropas en Venezuela. Esa combinación de presión militar y sancionadora plantea retos de legalidad, seguridad y humanidad que exigirán vigilancia y diálogo regional.

Con información e imágenes de: Milenio.com