Regeneración, 31 de octubre de 2025.– El Congreso del Estado aprobó la llamada «Ley Monse». Cierra vacíos legales tras el caso de Montserrat Bendimes.
Ley Monse: Veracruz castigará a familiares por encubrir feminicidas
Veracruz se alza como pionero en la lucha contra la impunidad en casos de feminicidio. La reciente aprobación de la “Ley Monse” representa un paso fundamental, una declaración clara: ya no habrá refugio legal para quienes, incluso dentro del círculo familiar, decidan proteger a un feminicida. Esta reforma al Código Penal del Estado de Veracruz no es solo un cambio en la ley; es un reflejo del clamor de una sociedad que exige justicia y pone fin a la complicidad.
El grito de justicia de montserrat que resonó en una ley
Para entender la trascendencia de esta ley, es crucial recordar el caso que le dio nombre: el brutal feminicidio de Montserrat Bendimes Roldán en abril de 2021. Montserrat, una joven veracruzana, fue víctima de su entonces pareja, Marlon «N». Tras el horrendo crimen, el presunto feminicida huyó, y las investigaciones apuntaron a que sus propios padres y hermana habrían facilitado su escape y encubrimiento.
Este hecho generó una indignación masiva. Familias de víctimas, colectivos feministas y la sociedad en general exigieron no solo la captura de Marlon «N» –quien fue localizado y detenido más de un año después en junio de 2022– sino también que se castigara a quienes le ayudaron a evadir la justicia. El dolor de la familia Bendimes se convirtió en un motor para impulsar un cambio legislativo que cerrara las puertas a este tipo de complicidad.
¿Qué establece la «Ley Monse»? un escudo contra la impunidad
En esencia, la Ley Monse busca modificar el Código Penal del Estado de Veracruz para tipificar y castigar el encubrimiento por favorecimiento en casos de feminicidio, especialmente cuando este encubrimiento proviene de familiares directos del agresor. Antes, la ley podía ser ambigua o más laxa cuando se trataba de vínculos consanguíneos o de afecto, dificultando la persecución de quienes ayudaban a un criminal.
Ahora, si un padre, una madre, un hermano, hermana o cualquier otro familiar cercano conocen de la comisión de un feminicidio y, aun así, ayudan al autor a escapar de la justicia, a ocultarse, o a destruir pruebas, enfrentarán serias consecuencias legales. Esto significa que la protección familiar no puede ser un salvoconducto para la impunidad. Las penas que contempla la ley incluyen años de prisión, lo que envía un mensaje claro: la complicidad con la violencia de género tiene un costo muy alto.
Las principales implicaciones de esta ley son:
- Ampliación de la responsabilidad: Ya no solo el feminicida es culpable. Quienes activamente lo ayuden a eludir la ley, también lo son.
- Disuasión: Se espera que esta medida disuada a los familiares de encubrir a los perpetradores, sabiendo que ellos mismos podrían terminar en prisión.
- Cierre de vacíos legales: Se evita que los lazos familiares sean utilizados como una excusa o un obstáculo para la procuración de justicia.
- Mensaje social: Refuerza el compromiso del estado en la lucha contra la violencia de género y la impunidad.
Un paso firme hacia la justicia y la cero tolerancia
La aprobación de la Ley Monse es mucho más que una simple adición legislativa; es un símbolo de esperanza y un avance significativo en la incansable lucha de las mujeres y colectivos feministas en México. Por demasiado tiempo, hemos visto cómo los feminicidas se escapan, a menudo con la ayuda de sus seres queridos, dejando a las familias de las víctimas en un limbo de dolor y frustración.
Esta ley no promete resolver de golpe el grave problema de la violencia de género en Veracruz ni en el país, pero sí pone una nueva herramienta en manos de la justicia. Al responsabilizar a los encubridores, se ataca una de las raíces de la impunidad: la red de apoyo que a menudo permite a los agresores evadir las consecuencias de sus actos.
Es un reconocimiento de que la justicia para las víctimas de feminicidio debe ser integral, persiguiendo a todos los involucrados, directa o indirectamente. Nos invita como sociedad a reflexionar sobre nuestra responsabilidad colectiva: la protección de la vida de las mujeres es una tarea de todos, y la complicidad, bajo cualquier forma, no puede tener cabida.
El camino por delante: implementación y vigilancia
Ahora que la Ley Monse ha sido aprobada, el siguiente reto es asegurar su correcta implementación. Es fundamental que las instituciones de justicia cuenten con los recursos y la capacitación necesaria para aplicar esta normativa de manera efectiva, garantizando que cada caso de encubrimiento sea investigado y castigado conforme a la ley.
Este es un momento para el optimismo, pero también para la vigilancia ciudadana. La sociedad veracruzana, y en general la mexicana, debe seguir atenta para asegurar que esta ley no solo exista en papel, sino que se traduzca en una justicia real para las víctimas y sus familias. La Ley Monse es un avance, pero la construcción de una sociedad libre de violencia de género es un compromiso diario que nos convoca a todos.
