Sheinbaum anuncia regreso de jóvenes construyendo el futuro; inscripciones arrancan en enero de 2027
La Presidencia informó que el programa volverá tras alcanzarse la meta de apoyos prevista; organizaciones y especialistas piden garantías de calidad y transparencia.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este martes que las inscripciones para Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF) se reanudarán en enero de 2027, sostuvo la Presidencia en un comunicado en el que también delegó en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social la coordinación operativa del programa. Según el gobierno, se alcanzó la meta de apoyos prevista, por lo que el esquema podrá retomarse con nueva convocatoria.
Jóvenes Construyendo el Futuro, lanzado en 2019, fue una de las políticas más visibles para atender a quienes no estudian ni trabajan: ofrece capacitación en talleres, empresas o instituciones y un apoyo económico mensual. La Secretaría del Trabajo (STPS) será la encargada de fijar requisitos, periodos y mecanismos de evaluación de la próxima etapa, informó la Presidencia.
El anuncio llega en un contexto con datos preocupantes: México mantiene altas tasas de informalidad juvenil y una inserción laboral que rara vez se traduce en contratos formales, según INEGI, mientras que evaluaciones de pobreza del Coneval muestran la necesidad de políticas integradas que vayan más allá de transferencias temporales. Para muchos jóvenes, JCF representó una válvula de alivio; para otros, un parche sin puente hacia empleos estables.
La decisión provoca expectativas y recelos. Por un lado, organizaciones de la sociedad civil y líderes comunitarios celebran la posibilidad de que miles de jóvenes vuelvan a acceder a capacitación y a un ingreso base. Por otro, académicos y evaluadores han documentado problemas persistentes: falta de seguimiento a tutores, escasa articulación con el mercado laboral y controles administrativos insuficientes. Si no se corrigen esas fallas, el programa puede reproducir la lógica de asistencia temporal sin resolver la precariedad estructural.
En el anuncio oficial la Presidencia subrayó que se cumplió la meta de apoyos prevista, pero no detalló recursos exactos ni calendarios finos. La STPS deberá publicar en las próximas semanas las bases para registrarse, los criterios de selección de tutores y los mecanismos de supervisión. Expertos consultados por este diario insisten en que la clave estará en la transparencia: convocatorias claras, auditorías públicas y evaluación independiente para saber cuántos beneficiarios lograron transitar a empleos formales o emprendimientos sostenibles.
Para los posibles beneficiarios, el reinicio de inscripciones supone una oportunidad concreta: ingresos para cubrir necesidades inmediatas y acceso a formación práctica. Para la sociedad en general, es una prueba de que el Estado puede combinar apoyos con rendición de cuentas. Como recuerda el debate público, no basta con reabrir ventanillas; hace falta garantizar que la capacitación sea real, que las empresas tomen responsabilidad como tutores y que el impacto se mida con datos públicos.
La Presidencia y la Secretaría del Trabajo deberán responder ahora a preguntas que ya se plantearon en las versiones previas del programa: ¿cómo evitar la captura política de plazas?, ¿cómo asegurar la calidad educativa en los centros de práctica?, ¿qué indicadores se usarán para medir empleabilidad? En la práctica, la reanudación de JCF es una oportunidad para corregir errores, pero sin mayor claridad técnica y vigilancia ciudadana, el anuncio se quedará en buenas intenciones.
La llamada a la acción es clara: si el Estado retoma Jóvenes Construyendo el Futuro, la ciudadanía, los medios y las organizaciones deberán exigir transparencia desde el primer día. Solo así la promesa de apoyo a la juventud podrá convertirse en un puente efectivo hacia la estabilidad laboral y social.
