Onu lanza la voz de alarma: guerra, inteligencia artificial y clima empujan al mundo contra la pared

Nueva York. Desde la 81ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, nuestra corresponsal Mamen Sala reporta que los discursos que abrieron la cita dejaron claro algo que muchos ya sentían: el planeta enfrenta tres golpes simultáneos que ponen a prueba la capacidad de la diplomacia y de las políticas públicas.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, abrió la sesión recordando que los conflictos armados, el avance descontrolado de la inteligencia artificial y la emergencia climática no son problemas aislados, sino fenómenos que se alimentan entre sí y afectan de forma directa la vida cotidiana de millones de personas. Sus palabras han sido recogidas en declaraciones oficiales de la ONU y resonaron en los pasillos donde delegaciones de todo el mundo buscan respuestas.

En la tribuna, Donald Trump afirmó que Estados Unidos es la nación más poderosa y sostuvo que durante su mandato no entró ningún inmigrante indocumentado. Esa versión choca con datos públicos del Departamento de Seguridad Nacional y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, que registran cientos de miles de encuentros en la frontera durante los últimos años. Organizaciones como ACNUR y medios como Associated Press han documentado además el impacto humano de las políticas migratorias: familias separadas, personas en situación irregular y presiones sobre sistemas locales de acogida.

La guerra sigue siendo la primera emergencia humana y política. Conflictos abiertos como el de Ucrania y la crisis en Oriente Medio, junto a tensiones en otras regiones, provocan desplazamientos masivos, un aumento de precios de alimentos y energía y una erosión del multilateralismo. La ONU y ONG humanitarias han alertado sobre la necesidad urgente de corredores humanitarios y financiamiento para ayuda, mientras ciudadanos de a pie pagan la factura en sus bolsillos y en sus comunidades.

En inteligencia artificial, la advertencia fue clara: sin normas globales hay riesgos éticos, laborales y de seguridad que pueden amplificar desigualdades. Organismos como la UNESCO y grupos de expertos de la ONU piden marcos regulatorios que protejan derechos y fomenten innovación responsable. La conversación dejó ver un dilema práctico: cómo aprovechar beneficios tecnológicos sin sacrificar empleos, privacidad y seguridad democrática.

El debate climático volvió a apoyarse en la autoridad del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Los científicos insisten en que los extremos —inundaciones, incendios, olas de calor— serán más frecuentes y que las medidas actuales son insuficientes. Para muchas comunidades, estas no son predicciones sino realidades: agricultores que pierden cosechas, barrios costeros inundados y población que ve su salud en riesgo. La cuestión del financiamiento para adaptación y la promesa de los países ricos siguen siendo un escollo político clave, según las negociaciones en la Asamblea General.

Mamen Sala recogió en Nueva York la voz de diplomáticos y activistas que, aunque alarmados, insisten en soluciones prácticas: cese de hostilidades orientado a proteger civiles, marcos internacionales para la IA que combinen derechos y futuro laboral, y compromisos concretos en financiación climática que lleguen a comunidades vulnerables. Las propuestas están sobre la mesa en Naciones Unidas, pero su efectividad dependerá de la voluntad política de los Estados y de la presión ciudadana.

El mensaje, en definitiva, es que la humanidad no puede fragmentar respuestas a problemas interconectados. La Asamblea General ofrece un foro, pero las decisiones deben traducirse en políticas públicas que protejan el empleo, la salud y el derecho a migrar con dignidad. Como recuerda ACNUR, como documenta el IPCC y como exige la propia ONU, sin acción coordinada los próximos años serán más duros para las mayorías, y menos favorables para las elites que hoy ocupan la tribuna.

Desde Nueva York, Mamen Sala para este medio. Fuentes consultadas: Naciones Unidas, Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, ACNUR, IPCC y UNESCO.

Con información e imágenes de: France 24