Ine exige reforma electoral con bisturí para salvar las urnas, no con hacha

En la recta final del debate sobre la reforma impulsada por el Gobierno, el Instituto Nacional Electoral (INE) lanza la alarma: cambios finos y técnicos, no una jornada de demolición que ponga en riesgo la confianza ciudadana.

El mensaje llegó alto y claro este lunes cuando la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, se reunió con Pablo Gómez, presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. El INE entregó cuatro carpetas con información técnica y un paquete de 241 propuestas de mejora, acompañadas de un pedido explícito: que la reforma sea “con bisturí y no de ruptura”.

¿Por qué suena la alarma? Porque detrás de tecnicismos y debates institucionales hay dos riesgos concretos para la vida cotidiana de los ciudadanos: pérdida de confianza en los comicios y mayores fricciones al definir autoridades. El INE, cuyos técnicos han levantado la mano, plantea que se mantenga el esqueleto del sistema electoral construido en décadas y que cualquier cambio no deteriore el voto libre y secreto.

Qué propone el INE (en términos generales)

  • Diagnósticos y datos: entregar evidencia técnica sobre cómo funciona hoy el sistema y qué falla en la práctica.
  • Mejoras con foco operativo: modernizar procesos, capacitación, transparencia en fiscalización y protocolos claros para conteos y recuentos.
  • Resguardar la autonomía técnica del órgano electoral y reforzar mecanismos que garanticen la integridad del voto.
  • Propuestas concretas: 241 iniciativas que van desde ajustes administrativos hasta cambios normativos puntuales, según las carpetas entregadas.

Bisturí versus ruptura: qué está en juego

Con bisturí Con ruptura
Cambios calibrados que buscan eficiencia sin desarticular instituciones. Reformas profundas que podrían alterar competencias y reglas del juego electoral.
Mejoras técnicas: tecnología, fiscalización más clara, protocolos para recuentos. Centralización de funciones, eliminación o debilitamiento de órganos autónomos.
Busca mantener la confianza ciudadana en la integridad del voto. Riesgo de polarización y cuestionamientos masivos sobre los resultados.

El INE advierte que una reforma abrupta puede producir efectos colaterales: litigios prolongados, desconfianza en autoridades electas y un costo democrático difícil de reparar. En contraste, una intervención “con bisturí” pretende mejorar tiempos de respuesta, transparencia en el manejo de recursos y claridad en reglas sin poner en riesgo la esencia del derecho al sufragio.

Lo que los ciudadanos deben vigilar

  • Transparencia en el proceso de consulta y en la presentación pública de las propuestas finales.
  • Que las modificaciones no reduzcan garantías del voto secreto ni mecanismos de impugnación.
  • Que cualquier cambio en financiamiento y fiscalización venga acompañado de medidas concretas de supervisión.
  • La participación ciudadana en debates y foros para evitar decisiones cerradas entre élites.

Contexto y matices

El Gobierno está en la fase final de su propuesta y la negociación promete ser tensa. Por un lado existen voces que demandan transformaciones profundas; por otro, autoridades electorales y sectores que piden prudencia técnica. El INE no se muestra inmovilista: plantea mejoras, datos y alternativas, pero rechaza la idea de demoler el andamiaje institucional que ha permitido elecciones relativamente estables en las últimas décadas.

En política, las reformas que se hacen con bisturí suelen dejar menos cicatrices. Las que se hacen con hacha, en cambio, generan heridas que tardan años en sanar. La pregunta que queda en el aire es simple y urgente: ¿habrá manos precisas para operar o se optará por golpes que cambien el quirófano por una sierra?

Qué sigue

El proceso continúa en las mesas de negociación. El INE ya colocó su ficha: evidencia, 241 propuestas y un llamado público a la prudencia. Ahora corresponde al Ejecutivo, al Congreso y a la sociedad civil decidir si la reforma fortalecerá o pondrá en jaque la confianza en las urnas. Los ciudadanos deben estar atentos y exigir claridad: una democracia no se mejora a oscuras.

Con información e imágenes de: elpais.com