Bienestar toma el control: batalla millonaria entre agua funcional y refrescos en el Mundial

El Mundial ya no es solo fútbol: es un ring donde marcas de wellness buscan arrebatarle a la industria refresquera la atención (y la billetera) de millones de aficionados. El mercado global de actividad física, estimado en 18,700 mdd, choca con un gigante que mueve más de 26,000 millones de litros al año.

La escena es clara y ruidosa: en las zonas aledañas a los estadios, en las transmisiones y en las redes sociales, aparecen stands de recuperación con bebidas electrolíticas, espacios para estiramientos guiados por influencers, y campañas que prometen “rendimiento” y “bienestar” al ritmo del silbatazo. Detrás están tanto viejos titanes —fabricantes de refrescos y bebidas deportivas— como startups de agua funcional, kombucha y apps de fitness que ven en el torneo la mayor vitrina posible.

El mapa de la pelea

Mercado Cifra Fuente
Mercado global de actividad física 18,700 millones de dólares Estimaciones del sector y reportes como Global Wellness Institute
Volumen anual industria refresquera Más de 26,000 millones de litros Reportes de la industria refresquera y análisis de mercado

Cómo compiten las marcas

  • Patrocinios y activaciones: desde cabinas de recuperación hasta zonas de “wellness” en fan fests.
  • Publicidad contextual: anuncios que aparecen en pausas del juego prometiendo hidratación “inteligente”.
  • Alianzas con influencers y deportistas: rutinas de calentamiento, retos fitness y recetas de hidratación.
  • Innovación de producto: versiones “funcionales” de bebidas —electrolitos, probióticos, menos azúcar— para ganar legitimidad sanitaria.

Lo bueno

  • Más opciones para el consumidor: alternativas con menos azúcar y productos pensados para recuperación física.
  • Visibilización de estilos de vida activos: activaciones que animan a moverse y educan sobre hidratación y descanso.
  • Impulso económico: inversión publicitaria y ventas que benefician a proveedores locales y logística del evento.

Lo malo

  • Riesgo de greenwashing y wellnesswashing: etiquetas que suenan saludables sin cambios reales en contenido nutricional.
  • Comercialización dirigida a públicos jóvenes: mensajes que normalizan versiones “saludables” de productos que siguen siendo procesados.
  • Desigualdad de acceso: productos premium de wellness pueden ser inaccesibles para el aficionado promedio en el estadio.
  • Conflicto de interés: patrocinadores con historial en bebidas azucaradas que redespliegan su imagen como “saludable”.

Qué debería hacer la política pública

  • Exigir transparencia en ingredientes y reclamos de salud en productos promocionados en eventos masivos.
  • Regular la publicidad dirigida a menores durante transmisiones deportivas y en espacios familiares del estadio.
  • Garantizar acceso gratuito a agua potable en todas las instalaciones y zonas de afición.
  • Promover campañas públicas sobre hidratación saludable y actividad física basadas en evidencia.

En primera persona: María, aficionada de 32 años, resume el dilema que vive mucha gente en los partidos: “Me gusta la idea de alternativas más sanas, pero a veces parece que solo cambian la etiqueta y suben el precio. Al final eliges lo que te conviene por sabor y bolsillo”.

El Mundial es ahora un campo donde se disputan goles, atenciones y hábitos de consumo. Si el bienestar quiere ganar, tendrá que demostrar que su oferta mejora la salud real y no solo la imagen. Los reguladores y los consumidores tienen la última palabra: pueden premiar transparencia y accesibilidad, o permitir que el marketing marque el resultado.

Fuentes consultadas: reportes del Global Wellness Institute y análisis sectoriales sobre la industria refresquera; datos de mercado y comunicados de empresas del sector (2022-2024).

Con información e imágenes de: Expansión.mx