Máscara y hipocresía: el hijo de el santo dice que la clase alta oculta su gusto por la lucha libre

Jorge Ernesto Guzmán, conocido como el hijo de el santo, se retiró hace un mes tras 35 años sobre el ring y en la entrevista con Gabriela Warkentin en Al Habla denunció una paradoja social: la lucha libre ganó respeto y público, pero también sufrió el rechazo de quienes ahora la consumen en privado. «Estoy muy orgulloso de haberme ido en el momento preciso», afirmó, y agregó que mucha gente de clase alta no acepta públicamente que le gusta este deporte popular.

Lo que sigue:

  • Retiro y legado: Guzmán cierra una carrera de tres décadas que ayudó a elevar la lucha como fenómeno cultural.
  • Gentrificación del ring: estadios y eventos más caros atraen nuevas audiencias, pero también generan estigma y doble discurso.
  • Impacto social: la lucha libre sigue siendo cantera de identidad popular y herramienta de cohesión cultural, aunque enfrenta desafíos de acceso y representación.
Con información e imágenes de: elpais.com