Sangre en la UAG: exigen renuncia del rector tras asesinato de trabajadora

Acapulco.- La coordinación de la zona sur de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) vive una crisis de tensión y descontento tras el asesinato de una trabajadora. Integrantes del Frente Amplio de Estudiantes y Trabajadores de Acapulco cumplieron siete días en huelga para exigir justicia y la renuncia inmediata del rector, al señalar abandono y omisiones por parte de las autoridades universitarias.

«Nos sentimos desprotegidos; si la universidad no garantiza la seguridad de quienes la sostienen, no puede seguir al frente quien no responde», dice una integrante del Frente Amplio, que prefirió mantener su nombre. Los manifestantes aseguran que la falta de respuesta institucional y la ausencia del rector para atender el conflicto alimentaron la protesta y elevaron la exigencia pública de cambios en la rectoría.

Los huelguistas reclaman dos cosas al mismo tiempo: justicia penal por el crimen de la trabajadora y responsabilidad administrativa. Señalan que, más allá de exigir que se esclarezca el homicidio, la comunidad debe recibir garantías de protección, protocolos claros y sanciones contra negligencias internas. «No pedimos venganza; pedimos garantías de vida y trabajo digno», resume uno de los delegados.

Qué ocurrió y cómo se desarrolla la protesta

Día Hecho
Día 0 Reportado el asesinato de una trabajadora vinculada a la coordinación zona sur; familiares y compañeros denuncian inseguridad.
Día 1 Convocatoria y paro en la coordinación; reclamos por falta de comunicación de la rectoría.
Día 3 Bloqueos simbólicos y toma parcial de instalaciones; demanda pública de renuncia del rector.
Día 5 Diálogo fallido con autoridades locales; persiste la exigencia de una investigación independiente.
Día 7 La huelga cumple una semana; movilizaciones se mantienen y crece el apoyo de trabajadores y académicos.

Demandas claras

  • La renuncia del rector como acto de responsabilidad política por la omisión denunciada.
  • Apertura de una investigación independiente y transparente sobre el asesinato.
  • Protocolos de seguridad y atención a trabajadoras y trabajadores de la UAG.
  • Apoyo económico y psicosocial a la familia de la víctima.

En el terreno, estudiantes y empleados relatan miedo y cansancio. Varias clases se han suspendido en la coordinación sur; personal administrativo ha solicitado medidas de protección. «Aquí no solo falta seguridad fuera del campus; faltan respuestas dentro de la universidad», indica una trabajadora sindicalizada.

La respuesta institucional y el vacío de información

Hasta el cierre de esta edición, los organizadores de la huelga aseguran que la rectoría no ha acudido a dialogar ni ha ofrecido una propuesta pública que responda a las exigencias. Las autoridades estatales han sido señaladas por los afectados; los manifestantes piden que la Fiscalía investigue con celeridad, pero también solicitan mecanismos de investigación interna que incluyan a observadores independientes.

Es importante subrayar lo que está confirmado y lo que aún está por esclarecer. El homicidio fue denunciado por la comunidad; fuentes del Frente Amplio y testigos directos han entregado demandas y documentos a la universidad y a la autoridad local. Las pesquisas oficiales, según los participantes en la protesta, avanzan con lentitud.

Contexto: la violencia que golpea a las universidades

La situación en la UAG no ocurre en el vacío. Guerrero enfrenta niveles elevados de violencia que afectan a comunidades, trabajadores y estudiantes. Las universidades públicas, además de su función educativa, son espacios de trabajo y convivencia que sufren las consecuencias de la inseguridad regional. Cuando una institución falla en proteger a su personal, la erosión de confianza puede ser rápida y profunda.

Qué se pide y qué podría pasar

Los organizadores advierten que la huelga y las movilizaciones continuarán si no hay respuestas concretas: renuncia del rector, compromisos por escrito con plazos y la apertura de investigaciones con participación ciudadana. La comunidad universitaria, dicen, busca no solo castigo para los responsables del crimen sino reformas que eviten que vuelva a repetirse una tragedia similar.

Propuestas constructivas

  • Crear un comité independiente de investigación con participación de académicos, sindicatos y sociedad civil.
  • Implementar un protocolo de protección para trabajadoras y trabajadores, con rutas de denuncia y medidas preventivas.
  • Financiamiento urgente para apoyo a la familia de la víctima y programas de acompañamiento psicológico para la comunidad afectada.

La UAG está en una encrucijada: puede optar por la indiferencia que alimenta la protesta o por la transparencia que restaura la confianza. La comunidad exige respuestas rápidas y acciones concretas. Mientras tanto, las aulas permanecen en tensión y una institución clave para Acapulco se debate entre la indignación y la búsqueda de justicia.

«Si no se atiende esto ahora, no será solo una huelga; será el punto de quiebre de la confianza entre la universidad y la sociedad que la sostiene», concluye un profesor que apoya las demandas y pide medidas reales.

Con información e imágenes de: Proceso.com.mx