IMSS deja sin ejercer 38% de recursos mientras hospitales enfrentan carencias
Ciudad de México. Pese a la presión en unidades médicas por falta de equipos y materiales, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registró un subejercicio equivalente al 38% de los recursos previstos para compra de equipo, mientras que aumentó el gasto en servicios personales, según informes oficiales del propio IMSS y observaciones de la Auditoría Superior de la Federación.
La imagen es chocante: recursos aprobados que se quedan en la mesa cuando, al otro lado, médicos y pacientes esperan una tomografía, un respirador o el mantenimiento de quirófanos. Es como tener una ambulancia con el tanque lleno pero sin conductor: presupuesto disponible que no se traduce en servicios.
Fuentes oficiales consultadas para este reportaje —el IMSS y la Auditoría Superior de la Federación (ASF), así como datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público— documentan que buena parte del subejercicio ocurrió en partidas de adquisición de equipo médico y obras menores. Al mismo tiempo, el rubro de servicios personales —sueldos, plazas contratadas y pagos por honorarios— creció, lo que sugiere prioridades distintas a las de dotar de insumos a las clínicas y hospitales.
El contraste tiene efectos concretos en la vida cotidiana. Pacientes con recomendaciones para estudios especializados enfrentan demoras de semanas; unidades rurales señalan falta de equipos básicos; y personal sanitario denuncia que aumenta la carga de trabajo sin que lleguen tecnologías ni el mantenimiento que requieren. «Tenemos manos y voluntad, pero carecemos de herramientas. Es difícil explicar a una familia que no hay equipo por falta de ejecución presupuestal», dijo una trabajadora del IMSS que pidió anonimato.
La ASF ha señalado en auditorías previas que el subejercicio no solo resulta de una menor ejecución de compras, sino de deficiencias en planeación, procesos de contratación prolongados y, en ocasiones, temor a ejercer recursos por controles administrativos rígidos al cierre del año fiscal. La Secretaría de Hacienda ha promovido medidas para evitar subejercicios, pero la brecha entre lo entregado y lo gastado persiste.
Desde el enfoque público y de bienestar, esto plantea dos preguntas urgentes: ¿por qué se asignan recursos si no se van a utilizar para resolver carencias palpables? y ¿a quién rinde cuentas la institución cuando se prioriza el gasto en nómina sobre la reposición de equipos esenciales?
Los auditores piden correcciones: mejorar la programación anual, flexibilizar mecanismos de compras sin sacrificar transparencia, y fortalecer la coordinación entre áreas administrativas y clínicas para que la compra de equipo responda a necesidades reales. El IMSS, por su parte, ha reconocido retrasos en contrataciones y ha prometido ajustar ritmos de entrega, según comunicados internos consultados.
Mientras tanto, la ciudadanía paga la factura en esperas, traslados y tratamientos postergados. Para cambiar ese panorama se requiere menos retórica y más entrega efectiva del presupuesto: que los recursos se muevan del papel a la camilla, del escritorio al quirófano. La Auditoría Superior de la Federación y la Secretaría de Hacienda tienen instrumentos para exigir correcciones. Los usuarios del sistema tienen, además, el derecho de exigir transparencia y resultados.
Fuente: Instituto Mexicano del Seguro Social; Auditoría Superior de la Federación; Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

