Cae la red de ‘los primos’: el fin de la travesía criminal de los hermanos farías laguna

Por: Redacción

La captura en Argentina del contralmirante Fernando Farías Laguna y la prisión preventiva del vicealmirante Manuel Roberto —ambos acusados de delincuencia organizada y blanqueo de capitales— parecen poner punto final a una gestión marcada por privilegios, puertos vendidos y combustible que jamás llegó a factura. La Fiscalía General de la República (FGR) los señala como presuntos cabecillas de una gigantesca red de contrabando y desvío de hidrocarburos que operó desde instalaciones que, en teoría, debían custodiar.

En la Armada se les conocía como «los primos». Su parentesco político con Rafael Ojeda Durán, quien fue secretario de la Marina en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, les abrió puertas y aceleró ascensos: a pesar de su juventud, Manuel Roberto alcanzó el grado de vicealmirante y Fernando el de contralmirante. Según la acusación fiscal y reportes periodísticos, esa buena estrella encubrió una doble vida: la institución con reputación de orden había servido, para algunos mandos, como tapadera.

Hecho Dato
Detenidos Fernando Farías Laguna (capturado en Argentina), Manuel Roberto Farías Laguna (en prisión en México)
Grados Contralmirante (Fernando), Vicealmirante (Manuel Roberto)
Acusaciones Delincuencia organizada, blanqueo de activos; participación en red de contrabando de combustible
Vínculo político Sobrinos políticos de Rafael Ojeda Durán, exsecretario de Marina

Cómo operaba la supuesta trama

  • La FGR señala que la red utilizó puertos y permisos relacionados con la Marina para introducir y movilizar hidrocarburos fuera de la red legal, vendiendo combustible en mercados clandestinos y generando ganancias millonarias.
  • Según las investigaciones, la logística y la protección institucional habrían sido decisivas: desde amarres, documentación aduanera hasta el blindaje ante inspecciones.
  • El esquema, de confirmarse plenamente en juicio, sería uno de los mayores casos de corrupción vinculados a seguridad portuaria en el sexenio, con efectos en finanzas públicas y confianza ciudadana.

Por qué importa a la gente

Cuando quienes vigilan los puertos se convierten en actores del saqueo, las consecuencias no son solo penales: hay impacto directo en los bolsillos y la seguridad de la población. El contrabando y el robo de combustible reducen ingresos del Estado, aumentan costos operativos para empresas formales y alimentan economías ilícitas que suelen derivar en violencia. Además, erosionan la confianza en instituciones que la ciudadanía necesita para su seguridad y comercio.

Reacciones y próximos pasos

  • La FGR confirmó detenciones y solicitó la extradición desde Argentina del contralmirante, proceso que ahora depende de acuerdos judiciales internacionales y de revisión consular.
  • La Secretaría de Marina, consultada en otros momentos sobre irregularidades, ha enfrentado críticas por falta de controles internos y por la percepción de ascensos ligados más a influencias que a méritos.
  • Organizaciones civiles y legisladores piden la recuperación de activos, auditorías a contratos portuarios y reformas que impidan que puestos estratégicos sean usados como pasarela para el crimen.

Lo que queda por ver

Los casos de los hermanos farías laguna pondrán a prueba la capacidad del sistema judicial y de las instituciones de seguridad para investigar, procesar y recuperar bienes sin selectividad. Si la justicia actúa con transparencia, estos procesos pueden servir como catalizador para reformas en la vigilancia de puertos, control de ascensos militares y mayor supervisión civil. Si no, la percepción de impunidad se profundizará.

Las imputaciones que pesan sobre los Farías Laguna son, por ahora, señalamientos formales de la Fiscalía y materias de investigación. Esta nota se basa en comunicados oficiales de la Fiscalía General de la República, reportes de medios nacionales y fuentes judiciales que han seguido el caso.

Conclusión

La caída de «los primos» es más que el arresto de dos altos mandos; es la fisura visible en un sistema que permitió que puertos, cargos y cercanías políticas se convirtieran en ruta para el lucro ilícito. Ahora corresponde a la justicia cerrar el capítulo con pruebas, sentencias y medidas que reconstruyan la confianza perdida. La sociedad y sus representantes deben exigir que la investigación vaya hasta sus últimas consecuencias y que los puertos vuelvan a servir al comercio legítimo, no a gavetas de corrupción.

Con información e imágenes de: elpais.com