Exlíder del INE avala auditoría solicitada por Sheinbaum y pide garantías de independencia
Lorenzo Córdova, ex consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, dijo este martes que da luz verde a la auditoría que solicitó la presidenta Claudia Sheinbaum, pero advirtió sobre la necesidad de mantener la autonomía del organismo. «El INE es vigilado permanentemente por los partidos políticos y nunca se han encontrado irregularidades», aseguró Córdova en su intervención, según fuentes presentes.
La confirmación llega en medio de un escenario político tenso, con debates sobre la reforma electoral y recortes presupuestales que han puesto al INE bajo el reflector público. Para Córdova, la apertura a una revisión puede servir para reforzar la confianza ciudadana; sin embargo, subrayó que una auditoría debe hacerse con criterios técnicos y con transparencia para evitar que se convierta en un arma política.
La idea de auditar a un árbitro electoral suena razonable en abstracto: como revisar el termostato de una casa pública para asegurarse de que marca bien la temperatura. Pero hay un riesgo claro, explicó Córdova, y es que la revisión llegue sesgada o sea percibida como persecución. Si la gente piensa que el árbitro está comprado o acorralado, la reacción no es solo un titular, es menos gente votando y menos confianza en las reglas del juego.
Desde el enfoque ciudadano que promueve este medio, una auditoría puede ser positiva si cumple tres requisitos: que sea técnica, pública y con participación de observadores independientes. Sin esas garantías, la revisión corre el peligro de amplificar la polarización y de debilitar instituciones que, aunque imperfectas, protegen derechos electorales fundamentales.
La tensión entre el Ejecutivo y el INE no es abstracta para la vida cotidiana: decisiones sobre financiación, calendarios y reglas electorales afectan desde el acceso a la información hasta el presupuesto local para programas sociales. Por eso la demanda de Córdova no es solo una postura institucional, es una llamada a cuidar el andamiaje democrático mientras se exigen cuentas.
En los próximos días será clave conocer quiénes harán la auditoría, bajo qué criterios y cuándo se darán a conocer los resultados. Si el proceso se conduce con rigor y apertura, puede fortalecer la democracia; si no, solo añadirá más desconfianza a un entorno político que ya está bajo lupa, según la visión expresada por Lorenzo Córdova y observadores consultados.
