Fondo milagro promete rescate económico, pero faltan detalles clave

El anuncio presidencial plantea alivios inmediatos para damnificados y pymes, pero las preguntas sobre financiación, ejecución y control persisten.

El presidente Abelardo de la Espriella anunció esta semana la creación del llamado «Fondo Milagro» para canalizar recursos nacionales e internacionales destinados a la reconstrucción tras el terremoto, según informó la Presidencia de la República. El paquete, presentado como respuesta a una emergencia económica, social y ecológica, incluye alivios para familias damnificadas, comerciantes y pequeños empresarios, además de medidas de reactivación económica. Sin embargo, el Gobierno no ofreció aún un plan detallado de implementación ni cifras precisas sobre el tamaño del fondo.

La iniciativa llega en un momento en que la economía nacional enfrenta presiones: caídas en la actividad en las zonas afectadas, cadenas de suministro interrumpidas y pérdida de ingresos para miles de hogares. Para muchas familias, el Fondo Milagro suena como una promesa de salvar lo que quedó del tejido económico local. Para otros, es una caja cerrada cuyo contenido y reglas son una incógnita.

Desde el punto de vista fiscal, la ausencia de claridad despierta recelos. Fuentes del Ministerio de Hacienda consultadas por este diario señalan que recurrir a endeudamiento externo o reasignación de gasto corriente sin explicar cómo se compensará el déficit puede tensionar las finanzas públicas y presionar al Banco de la República sobre el manejo de la inflación y las tasas de interés. Organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, cuando apoyan procesos de reconstrucción, suelen exigir marcos de transparencia y auditoría; la Presidencia no ha detallado si negociará con estos organismos ni bajo qué condiciones.

En las calles de las localidades afectadas, habitantes y comerciantes describen la situación con metáforas sencillas: «Necesitamos cemento y contratos reales, no promesas en altavoz», dice una vendedora ambulante consultada por este medio. Los pequeños empresarios reclaman líneas de crédito flexibles y alivios fiscales temporales, mientras las familias damnificadas exigen transferencias directas para cubrir techo, alimentación y salud.

Entre los riesgos señalados por especialistas en políticas públicas está la posibilidad de que un fondo de emergencia, sin mecanismos de control robustos, reproduzca errores pasados: atrasos en la entrega de recursos, concentración de contratos en intermediarios y sobrecostos en obras de reconstrucción. La Contraloría General, la Procuraduría y organizaciones de sociedad civil deberán jugar un papel activo si se quiere evitar la pérdida de recursos. El propio anuncio presidencial reconoció la necesidad de apoyos internacionales, pero no precisó cláusulas de transparencia ni veedores sociales.

Existen opciones prácticas que suelen recomendar los expertos y que el Gobierno todavía no ha explicitado: transferencias condicionadas y focalizadas para los hogares de menores ingresos; programas de empleo temporal en obras de reconstrucción para evitar la desocupación; líneas de crédito con garantías estatales para micro y pequeños empresarios; y contratos sujetos a auditoría pública desde la adjudicación hasta la entrega. Colombia, según reportes económicos previos del Departamento Nacional de Planeación, no puede permitirse reconstrucciones ineficientes que impliquen rezagos en servicios básicos y pérdida de inversión social.

El llamado Fondo Milagro puede ser una ambulancia bien equipada o un camión vacío según el diseño que se le dé. Hasta ahora, la Presidencia de la República ha ofrecido la sirena y la promesa; falta el mapa, el equipo de emergencia y los nombres de quienes administrarán los recursos. La respuesta ciudadana exigirá claridad: monto total, fuentes de financiamiento, criterios de priorización, cronograma, y mecanismos de control con participación comunitaria.

Si el objetivo es que la reconstrucción no reproduzca vulnerabilidades, el Gobierno debe acompañar el anuncio con cifras concretas y abrir la gestión a veedurías locales y nacionales. Solo así el Fondo Milagro podrá pasar de titular esperanzador a herramienta efectiva que realmente mejore la vida de las personas afectadas.

Fuente: Presidencia de la República; consultas a fuentes del Ministerio de Hacienda y testimonios recogidos por este medio.

Con información e imágenes de: France 24