CSP reporta que escuelas públicas recortan ventaja de privadas en pisa; sheinbaum celebra y omite matices
Por [Redacción]
Un análisis reciente del organismo identificado como CSP, contrastado con los datos de la OCDE sobre la prueba pisa, ha encendido de nuevo el debate sobre la calidad educativa en México. Según ese estudio, las escuelas públicas muestran avances que acortan en algunos casos la distancia con las privadas en materias como lectura y ciencias, un hallazgo que la presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó para afirmar que la educación pública está rindiendo mejor.
La lectura de los resultados exige, sin embargo, cautela. Como recuerda la OCDE, pisa mide competencias específicas de alumnos de 15 años en una muestra internacional; variaciones en la metodología, la composición de las muestras y factores socioeconómicos pueden explicar cambios aparentes en las comparaciones entre sectores. El informe de CSP destaca avances, pero también señala que las mejoras están concentradas en determinadas regiones y en escuelas que recibieron apoyos concretos, no en la totalidad del sistema público.
En palabras prácticas: para muchas familias el avance es una buena noticia, pero no significa que el problema esté resuelto. En comunidades rurales y zonas urbanas marginadas la falta de infraestructura, la escasez de docentes capacitados y la brecha digital siguen limitando el aprendizaje. La reducción de la brecha en promedios nacionales puede ocultar que los mejores resultados provienen de intervenciones focalizadas y de escuelas con más recursos.
La conducta política también merece crítica. Al descalificar previamente la prueba pisa, la administración abrió la puerta a que cualquier dato favorable sea celebrado sin el debate técnico que exige una política pública responsable. Celebrar logros es válido, pero la narrativa oficial debería acompañarse de transparencia sobre qué se midió, cómo se interpretan los datos y qué seguiremos haciendo para que la mejora llegue a todos los estudiantes.
Desde una perspectiva de centro izquierda, esto implica sostener la inversión pública en educación como prioridad y combinarla con rendición de cuentas: más formación docente, evaluaciones independientes y programas de apoyo socioemocional y alimentario que reduzcan las desventajas externas al aula. El informe de CSP, tomando la información de la OCDE como referencia, puede servir como punto de partida para políticas bien diseñadas, no como argumento final de victoria.
La pregunta clave para padres y docentes es práctica: si los resultados se deben a proyectos puntuales, ¿cómo se escalan? Si provienen de mejores condiciones de enseñanza, ¿cómo se garantizan en todo el país? En ambos casos, el debate debe ser público y con datos. La ciudadanía merece más que titulares triunfalistas; necesita planes concretos para que el avance que señala CSP se traduzca en oportunidades reales y sostenibles para cada alumno.
Fuentes: CSP; OCDE (prueba pisa).

