Divorciados: el reflejo de la crisis masculina en la mediana edad
La reciente película «Divorciados» (Ex-husbands), dirigida y escrita por Noah Pritzker, se sumerge en las complejidades de la separación y el impacto que esta puede tener en la identidad masculina, especialmente en la mediana edad. Protagonizada por Griffin Dunne en el papel de Peter Pearce, la cinta explora la desorientación y la búsqueda de propósito tras una serie de pérdidas significativas.
Una historia nacida de la experiencia personal
Noah Pritzker compartió en una entrevista con MILENIO que la génesis de «Divorciados» se encuentra en una etapa vital entrelazada: su propio compromiso matrimonial coincidió con el divorcio de sus padres. Esta dualidad de experiencias lo llevó a reflexionar sobre la perspectiva masculina ante estos eventos trascendentales. «Empecé a escribir esta historia porque estaba pensando en casarme al mismo tiempo que mis padres decidieron divorciarse», relató Pritzker. «Estaba viviendo estos dos eventos de la vida al mismo tiempo y me interesó mucho mirarlo desde la perspectiva de un hombre más viejo».
La elección de Peter Pearce como personaje central no fue casual. Pritzker encontró en él una fuente de intriga y potencial para explorar las crisis existenciales que acompañan la pérdida. Peter se enfrenta a la disolución de su matrimonio, la lejanía de sus padres y, simbólicamente, la emancipación de sus hijos, quienes dejan de ser «sus niños» para forjar sus propios caminos.
La búsqueda de significado en medio de la desintegración
La película retrata a Peter en una lucha interna, lidiando con estas pérdidas pero aferrándose a la esperanza de una reconciliación, no solo en sus relaciones personales, sino también en la reconstrucción de su propia identidad. «El personaje de Griffin, Peter, está luchando con estas pérdidas pero también mantiene la esperanza de que haya alguna reconciliación», reflexionó el director. «Creo que todos podemos relacionarnos con esta idea de las frustraciones, pero en especial con el compromiso de la familia, que a pesar de todo, ellos están ahí para cada uno y están dispuestos a apoyarse».
Esta búsqueda de significado se ve acentuada por la presencia de su hijo primogénito, Nick, interpretado por James Norton, quien atraviesa su propia crisis de depresión y se encuentra al borde de cancelar su boda. La dinámica padre-hijo se convierte en un eje central, donde Peter intenta reconectar con sus descendientes, quienes ya no son los niños que solía conocer. «Peter está tratando de acercarse a sus hijos, se ha definido por tanto tiempo como padre, hijo y marido, siente como si perdiera todas estas cosas al mismo tiempo», explicó Pritzker. «Está buscando el significado de esas cosas si no son permanentes y quiere asegurarse de que aún son valiosas y por supuesto que lo son, pero está actuando de forma infantil, necesitado de afirmación».
Tulum: un escenario de contrastes
Gran parte de la trama se desarrolla en el paradisíaco destino de Tulum, Yucatán. Noah Pritzker concibió este lugar como un escenario ideal desde el guion, por su dualidad intrínseca. «Considero que es una mezcla interesante y divertida del destino de fiesta en la playa, pero también tiene su espacio de yoga y espiritualidad, se sentía que había algo hermoso y a la vez cómico». Este contraste refleja la propia complejidad de las emociones de los personajes, quienes, en medio de su desasosiego, se encuentran en un entorno de aparente despreocupación y belleza.
Una mirada a la masculinidad contemporánea
«Divorciados» también desafía las concepciones tradicionales de la masculinidad, presentando personajes masculinos que muestran vulnerabilidad y se conectan con su capacidad de expresión emocional. «He notado que la gente se sorprende por cómo se aborda la masculinidad en este filme, hombres más sensibles o conectados con su capacidad de expresarse a comparación de lo que se suele ver en películas sobre jóvenes y despedidas de solteros».
La película expone la dificultad de los padres para ver a sus hijos como adultos que enfrentan sus propias batallas, a menudo deseando que cumplan con las expectativas paternas. Sin embargo, subyace un profundo amor y un deseo genuino de bienestar familiar. «Creo que pasa algo gracioso en las familias como esta, donde el padre todavía quiere que sus hijos cumplan sus deberes y responsabilidades, no pueden verlos como gente que tiene sus propias batallas, pero también es dulce y triste que Peter sólo quiere que sus hijos estén bien», añadió el director.
El arte del casting y la colaboración
La construcción de las relaciones entre los personajes requirió un proceso de casting minucioso. Pritzker enfatizó la importancia de seleccionar actores que pudieran aportar naturalidad a la cinta. «Formamos el casting lenta y metódicamente. Audicionamos a muchas personas de todo el mundo en búsqueda de los personajes que encajarían en este universo, porque sabía cual sería el tono que tendría el filme».
La colaboración con Griffin Dunne fue fundamental. El director conoció al actor antes de la pandemia, lo que permitió un período de gestación para el personaje. «Tuve mucho tiempo para conocer a Griffin, él se divorció un par de veces, me compartió anécdotas de su propia experiencia como padre a una hija que ya es adulta y con sus padres enfermos», comentó Pritzker. Esta profunda conexión y el intercambio de experiencias personales permitieron una construcción psicológica del personaje que resonó con la realidad.
«Divorciados» se presenta como una propuesta cinematográfica que invita a la reflexión sobre las crisis de la mediana edad, las dinámicas familiares y la evolución de la masculinidad en la sociedad contemporánea. La película ya se encuentra disponible en salas de la Cineteca Nacional de las artes y en La Casa del Cine.
