Giro en caso jonathan meléndez: fiscalía advierte pistas que apuntan a nuevos sospechosos

Ciudad de México. Informe desde Ciudad de México por nuestro corresponsal, Jorge Hurtado.

La investigación por el homicidio del tecladista, compositor y productor jonathan meléndez y de su familia, ocurrido la noche del 1 de septiembre, dio un giro esta semana cuando la Fiscalía de la Ciudad de México informó haber localizado nuevas pistas que podrían apuntar a sospechos distintos a los dos detenidos inicialmente.

Horas después del crimen la Policía detuvo a Diego Sebastián “N” y a Gerardo “N”, quienes fueron señalados como presuntos responsables. Desde entonces la principal hipótesis de la Fiscalía ha sido un robo motivado por la creencia de que Meléndez tenía acceso a una importante suma en bitcoin. Sin embargo, fuentes de la Fiscalía consultadas por este periódico aseguran que recientes peritajes y análisis forenses ampliaron las líneas de indagatoria.

Entre las nuevas evidencias que cita la Fiscalía figuran rastros de comunicaciones y transferencias digitales que no encajan del todo con la coartada inicial, además de la identificación de huellas y trazas en puntos del edificio que no coinciden con las de las dos personas detenidas. Investigadores consultados señalan también inconsistencias en la cronología reconstruida a partir de cámaras de seguridad del inmueble y de inmuebles cercanos.

La Fiscalía dijo que estas pistas han obligado a reexaminar registros bancarios y movimientos en billeteras virtuales vinculadas al caso, y que se han detectado direcciones de criptomoneda que podrían pertenecer a terceras personas. Las autoridades no han ofrecido aún nombres adicionales ni han presentado cargos nuevos; los dos hombres detenidos permanecen bajo investigación y a disposición del Ministerio Público.

Familiares de las víctimas y vecinos entrevistados por este diario muestran desconfianza. “Queremos que se aclare todo, no que se tape con una detención rápida”, comentó un vecino que pidió anonimato. La sensación de inseguridad se agrava cuando un caso mediático se combina con tecnologías poco transparentes como las criptomonedas, donde rastrear propietarios reales exige cooperación internacional y tiempo.

La actuación de las autoridades tampoco está exenta de críticas: expertos legales y organizaciones civiles han cuestionado la cadena de custodia de pruebas y la transparencia en la comunicación institucional. Desde la Fiscalía se defendió la metodología y se aseguró que cualquier ampliación de la investigación responde a la obligación de agotar todas las líneas posibles para llegar a la verdad.

Este medio constató que la fiscalía ha solicitado apoyo pericial especializado y que hay solicitudes de colaboración a plataformas de intercambio de criptomonedas y a autoridades en el extranjero para seguir trazando las transferencias. Esos procesos suelen ser lentos, lo que tensiona la demanda pública de respuestas rápidas y aumenta la presión sobre el sistema de justicia.

El caso, además de su dimensión criminal, revela fallas estructurales: la ausencia de protocolos claros para manejar delitos vinculados a activos digitales, la necesidad de mayor profesionalización forense y la urgencia de políticas públicas que protejan a creadores culturales frente a mercados opacos. Organizaciones de la sociedad civil han pedido que la investigación sea exhaustiva y pública, sin buscar atajos mediáticos.

La Fiscalía mantiene la hipótesis del robo de criptomonedas como una línea relevante, pero admite que las nuevas pistas abren la posibilidad de que otras personas hayan participado o inducido el crimen. Por ahora, la causa sigue en manos del Ministerio Público; habrá que esperar las próximas audiencias y los resultados de los peritajes para saber si el giro se confirma y si se presentan nuevos cargos.

Este medio seguirá de cerca la evolución del caso y exigirá, con base en datos y declaraciones oficiales, que la investigación avance con transparencia y respeto a las víctimas.

Con información e imágenes de: France 24