Detienen a impostores que se hacían pasar por agentes de la FGR en Casco Santo Tomás
Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) capturaron en las últimas horas a un grupo que utilizaba charolas apócrifas y credenciales falsas para interceptar y extorsionar a jóvenes estudiantes en el Casco Santo Tomás, en la alcaldía Miguel Hidalgo, informaron fuentes oficiales.
Según un comunicado de la SSC, los detenidos se acercaban a las víctimas en calles y paraderos cercanos a escuelas y facultades, mostraban placas y “charolas” que simulaban pertenecer a la Fiscalía General de la República (FGR) y exigían dinero o pertenencias a cambio de no investigar supuestos ilícitos. Vecinos y estudiantes alertaron a la policía tras varios incidentes reportados durante la semana.
Una estudiante que pidió conservar su anonimato relató a este medio que los impostores actuaban con rapidez y con el tono autoritario de quien cree tener impunidad: “Nos rodearon y comenzaron a revisar mochilas; decían que era un operativo de la FGR. Teníamos miedo y algunos pagaron por no meternos en problemas”.
La SSC señaló que la detención fue resultado de patrullajes preventivos y de la colaboración con la alcaldía Miguel Hidalgo. La Fiscalía de la Ciudad de México fue notificada para integrar la carpeta de investigación correspondiente y determinar responsabilidades por suplantación de identidad, extorsión y otros delitos vinculados.
Este caso pone el foco en una práctica que no es nueva: la suplantación de autoridades para extorsionar en lugares de alta concentración juvenil. Es una sombra que socava la confianza en las instituciones y en la seguridad cotidiana de la comunidad estudiantil. La FGR, por su parte, ha reiterado en otras ocasiones que cuenta con mecanismos de identificación oficiales y que cualquier operativo público debe ser verificable por la ciudadanía.
Expertos en seguridad consultados por este diario señalan que la facilidad con la que se reproducen credenciales y distintivos obliga a reforzar tres medidas básicas: protocolos claros de verificación ciudadana, mayor presencia policial en puntos de tránsito estudiantil y campañas de información dirigidas a jóvenes para que sepan cómo actuar ante un supuesto operativo.
Desde una perspectiva institucional, el episodio revela fallas de coordinación y prevención. No basta con arrestar a los responsables; hace falta que la SSC, la Fiscalía y las autoridades educativas trabajen en conjunto para evitar que el miedo se convierta en moneda de cambio. Los estudiantes deben tener canales accesibles y confiables para denunciar sin temor a represalias.
En el terreno local, vecinos de Casco Santo Tomás y autoridades de la alcaldía Miguel Hidalgo acordaron incrementar patrullajes y activar mesas de trabajo con las escuelas afectadas. La medida busca, según fuentes del gobierno local, recuperar la confianza y ofrecer rutas claras de denuncia y acompañamiento para las víctimas.
El caso, reportado inicialmente por la SSC y confirmado ante la Fiscalía, abre la conversación sobre cómo proteger a la juventud en espacios urbanos que deberían ser seguros para estudiar y transitar. La respuesta institucional marcará si estos episodios se atenúan o si, como ocurre con la maleza en una jardinera descuidada, vuelven a brotar cuando la vigilancia baja.
