Caída del cobre arrastra a Chile a la recesión y golpea a familias y empleo
Santiago.— La economía chilena encadenó dos trimestres en rojo: el Producto Interno Bruto se contrajo 0,2% interanual entre abril y junio, según informó el Banco Central de Chile, confirmando lo que muchos temían: el país está en una recesión técnica. Detrás del número hay sectores que explican el tropiezo y rostros que sienten el impacto en su vida diaria.
El factor más visible es la menor producción de cobre, que no solo reduce ingresos fiscales y divisas sino que tiene efectos multiplicadores en regiones mineras. Informes de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) y reportes empresariales señalan paralizaciones preventivas en algunos yacimientos y menores ritmos de extracción, lo que explica buena parte del retroceso. A eso se suman caídas en la pesca —según datos de Sernapesca— y una contracción en la construcción, reflejada en las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Para las familias el efecto no es abstracto. «Antes entraba plata todos los meses, ahora los turnos son menos y mi sueldo baja», cuenta una trabajadora de la construcción en Antofagasta. En puertos del sur los pescadores artesanales describen faenas más cortas y ventas a la baja. La combinación provoca menos compras en comercios locales, menos ingresos para servicios y una sensación de fragilidad económica que se expande más rápido que las cifras oficiales.
El Gobierno del presidente José Antonio Kast enfrenta así un desafío doble: contener el impacto inmediato sobre empleo e ingresos, y a la vez reactivar la inversión y la producción. Desde el Ministerio de Hacienda han destacado medidas temporales de apoyo a familias vulnerables y programas de inversión, según fuentes oficiales, pero economistas consultados por este diario cuestionan la magnitud y el direccionamiento de esas políticas.
La crítica se centra en tres puntos. Primero, la dependencia del cobre como motor de la economía deja al país expuesto a choques externos y a problemas operativos locales; segundo, la respuesta fiscal y de empleo requiere mayor focalización para no desperdiciar recursos; y tercero, la falta de inversión sostenida en diversificación productiva limita la capacidad de crear trabajos estables fuera de la minería.
Expertos de la Universidad de Chile y de centros de estudio plantean soluciones prácticas: activar proyectos de infraestructura que generen empleo local, acelerar programas de reconversión laboral, y diseñar incentivos para la inversión manufacturera y tecnológica en regiones afectadas por la caída del cobre. También insisten en reforzar la gobernanza en las faenas mineras para reducir paralizaciones preventivas que luego se traducen en menor producción.
Hay, además, un debate político inevitable. El Ejecutivo defiende que los ajustes son temporales y que la recuperación está en marcha, apelando a la disciplina fiscal. La oposición y organizaciones sociales responden que hace falta una mirada más redistributiva y proactiva: sostener la demanda interna, proteger a los trabajadores informales y garantizar que las regiones mineras no queden al margen de las políticas públicas.
En la práctica, las decisiones sobre cómo invertir recursos públicos y cómo apoyar a quienes más lo necesitan marcarán si la recesión se convierte en una fractura prolongada o en un traspié superable. Como recuerda el economista entrevistado por este medio, citado en los reportes del Banco Central, «no se corrige una caída estructural con parches: hacen falta políticas que atiendan tanto lo inmediato como el largo plazo».
La caída del cobre es la punta del iceberg, pero bajo ella hay viviendas, contratos, colegios y pequeñas empresas que requieren respuestas claras y urgentes. Si el Gobierno y el Congreso optan por una estrategia que combine protección social, inversión productiva y diversificación, Chile puede salir de la recesión con menos daño social. Si no, la factura la pagarán los barrios y las familias que ya están sintiendo el frío de la desaceleración.
Fuentes: Banco Central de Chile, Cochilco, Sernapesca, Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
