McNulty asalta Montreal y brinda oro a Estados Unidos
El norteamericano completó un trabajo de equipo sobresaliente y remató por delante de los favoritos; Isaac del Toro, quinto, confirma el despegue de México mientras Paul Seixas sucumbe a los calambres.
Brandon McNulty convirtió en realidad la estrategia de su selección y se proclamó campeón mundial de ruta en Montreal, en una carrera que según la UCI mostró tanto la fuerza colectiva de Estados Unidos como las fisuras del calendario y la preparación internacional de algunos equipos. El estadounidense atacó en el momento justo y, tras un relevo final impecable de sus compañeros, cruzó la línea por delante de los grandes favoritos.
La jornada fue vibrante. Isaac del Toro, el joven mexicano que viene abriéndose paso en el pelotón, terminó en una meritoria quinta plaza, resultado que la prensa y los aficionados interpretan como una señal del avance del ciclismo en México cuando existe apoyo a las categorías juveniles y a la formación de talentos. Por el contrario, el francés Paul Seixas vio cómo los calambres le dejaban sin opciones en el tramo decisivo, un recordatorio crudo de los límites físicos que impone un calendario apretado y de la necesidad de protocolos de recuperación más adecuados para los ciclistas.
Desde una mirada crítica, el triunfo de McNulty también pone sobre la mesa desigualdades estructurales. El equipo estadounidense puede desplegar recursos, preparación y dirección deportiva que no todos los países tienen. Si queremos que los podios sean más diversos, las federaciones y organismos —incluida la UCI— deben impulsar programas de apoyo a federaciones con menos recursos y revisar cómo se distribuyen oportunidades internacionales.
En Montreal se vio, además, que el diseño del circuito favorece a quienes cuentan con equipos compactos y experiencia en carreras duras; eso condiciona la táctica y reduce la sorpresa. La organización salvó una prueba emocionante, pero queda la pregunta de si el formato actual incentiva la equidad entre naciones o consolida hegemonías.
Más allá del oro, la lección política y social es clara: triunfos individuales como el de McNulty pueden inspirar, pero para que ese impulso tenga impacto real en la vida cotidiana —más ciclistas en calles seguras, programas juveniles accesibles, inversión pública en infraestructura— hacen falta decisiones sostenidas y recursos públicos. La UCI y las federaciones nacionales tienen la oportunidad de convertir el entusiasmo por Montreal en políticas que democratizan el deporte.
Fuente: UCI.
