Alarma en Torreón: exalumnos armados con machetes matan a subdirectora en secundaria

Torreón, Coahuila. Una subdirectora perdió la vida y otras tres personas resultaron heridas tras un ataque perpetrado por dos hermanos de 18 años que ingresaron a una escuela secundaria de Torreón, según informó la Fiscalía General del Estado de Coahuila. Las autoridades detuvieron a los presuntos agresores luego de que, de acuerdo con investigaciones iniciales, usaron armas blancas y petardos contra personal y alumnos.

La Fiscalía detalló que los jóvenes son exalumnos del plantel y fueron puestos a disposición ministerial tras los hechos. El Siglo de Torreón y otros medios locales reportaron que la escena quedó marcada por el pánico: docentes y estudiantes intentaron refugiarse mientras se escuchaban detonaciones de artificios pirotécnicos. Tres personas más fueron atendidas; una de ellas permanece en situación grave.

Para la comunidad escolar fue un golpe devastador. «La escuela, que debería ser un resguardo, se volvió pista de guerra», dijo un padre consultado por El Siglo de Torreón, que pidió no ser citado por su nombre. Testimonios coinciden en que no hubo señal previa que permitiera prever un ataque de esta magnitud.

Este episodio plantea preguntas concretas sobre seguridad y prevención: ¿qué protocolos existían en la secundaria para controlar el acceso? ¿Por qué jóvenes que ya no formaban parte de la comunidad educativa pudieron entrar armados? Autoridades municipales y educativas han anunciado investigaciones, pero las familias exigen respuestas rápidas y medidas reales.

La tragedia expone fallas en varios niveles. En primer lugar, el control de acceso y la prevención en planteles públicos suele depender de recursos limitados: vigilancia insuficiente, falta de filtros y carencia de programas sólidos de atención a jóvenes en riesgo. En segundo lugar, la facilidad para conseguir armas blancas y explosivos caseros —como petardos— habla de lagunas en la regulación y en la implementación de sanciones preventivas.

Organizaciones civiles consultadas por este diario señalaron que la prevención efectiva combina medidas físicas, programas de salud mental escolar y vínculos fuertes con la comunidad. «No se trata solo de alambrados o guardias; es acompañamiento y oportunidades para que los jóvenes no queden fuera del circuito educativo y social», comentó un activista en seguridad escolar.

La Fiscalía General del Estado de Coahuila continúa con las diligencias y la carpeta de investigación, mientras que la Secretaría de Educación estatal fue requerida para revisar protocolos en todos los planteles. Padres y maestros han convocado a una reunión comunitaria para demandar acciones concretas y acompañamiento psicológico para la comunidad escolar.

En un país donde las escuelas deberían ser refugios, este ataque recuerda que la protección exige políticas públicas claras, recursos y responsabilidad compartida entre autoridades y sociedad. La investigación en Torreón deberá establecer responsabilidades y, sobre todo, impulsar medidas que impidan que una tragedia así se repita.

Fuente: Fiscalía General del Estado de Coahuila y reportes de El Siglo de Torreón.

Con información e imágenes de: France 24