El expresidente presentó desde Palenque su nuevo libro, Pueblo, reivindicó los principios que dieron origen a la Cuarta Transformación y cerró filas con Claudia Sheinbaum: “Es la mejor presidenta del mundo”.
Andrés Manuel López Obrador reapareció y su mensaje fue contundente: la Cuarta Transformación no terminó con su sexenio. El movimiento continúa bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Desde Palenque, Chiapas, el expresidente presentó Pueblo, su nuevo libro, una obra con la que busca recuperar dos siglos de historia política de México desde una perspectiva centrada en quienes durante décadas fueron relegados de los relatos oficiales: el pueblo.
El libro está integrado por diez capítulos y recorre distintos momentos de la historia nacional, desde la Independencia hasta la consolidación de la Cuarta Transformación.
La obra da continuidad a Grandeza, publicada anteriormente por el exmandatario y dedicada particularmente a reivindicar las raíces culturales y los pueblos originarios de México. Ambos trabajos forman parte de la construcción histórica e ideológica de lo que López Obrador ha denominado Humanismo Mexicano.
Pero su reaparición tuvo también un mensaje político imposible de ignorar.
AMLO dedicó Pueblo a Claudia Sheinbaum y expresó abiertamente su respaldo a la mandataria, destacando su honestidad, rectitud y lealtad al proyecto de transformación, además de calificarla como “la mejor presidenta del mundo”.
El mensaje adquiere relevancia frente a quienes, desde la oposición, han intentado instalar una narrativa de ruptura entre el obradorismo y el gobierno de Sheinbaum.
López Obrador dejó claro lo contrario.
La transformación que comenzó en 2018 no dependía exclusivamente de un hombre ni concluyó con un cambio presidencial. Se trata de un proyecto político que encontró continuidad en 2024 con el respaldo de millones de mexicanos y que hoy encabeza la primera mujer presidenta en la historia del país.
El propio AMLO volvió a rechazar las versiones que pretenden presentarlo como un poder detrás del gobierno. Según recogió El País, aseguró que decidió retirarse de la actividad política precisamente porque no quería convertirse en “cacique”, “caudillo”, “jefe máximo” ni “poder detrás del trono”.
Su respaldo a Sheinbaum, por tanto, no fue planteado como una tutela, sino como el reconocimiento a quien recibió democráticamente la responsabilidad de conducir la siguiente etapa de la transformación.
Durante la presentación, López Obrador también reivindicó algunos de los principios fundamentales que marcaron su gobierno: la prioridad a los pobres, el fortalecimiento de los programas sociales, la recuperación del salario y la defensa de la soberanía nacional.
La Jornada destacó además que el expresidente volvió a cuestionar el modelo económico neoliberal y sostuvo que la fortaleza de México no puede medirse únicamente en términos económicos, pues el país es también una “potencia cultural” sustentada en la profundidad de su historia y sus pueblos originarios.
Ese es precisamente uno de los ejes de Pueblo: colocar nuevamente a las mayorías en el centro de la historia nacional.
AMLO está retirado de la Presidencia y asegura estar también retirado de la política cotidiana. Pero las ideas y las causas que impulsaron su movimiento permanecen.
Su reaparición desde Palenque dejó una imagen difícil de pasar por alto: el fundador del movimiento reivindicando al pueblo como protagonista de la historia y respaldando sin titubeos a la mujer que hoy conduce la segunda etapa de la Cuarta Transformación.
El mensaje fue sencillo: cambió la Presidencia, pero no cambió el proyecto. Con Claudia Sheinbaum, la transformación continúa.
