Sheinbaum exhibe vacío: buscó a maru campos y «no estaba» mientras agentes de ee. uu. operaban en Chihuahua

La presidenta sale al choque y exige cuentas: la presencia de agentes estadounidenses en operativos en Ciudad Juárez destapa una crisis de confianza entre el gobierno federal y el estatal.

La controversia por la entrada de agentes de Estados Unidos en operativos de seguridad en Chihuahua se convirtió este jueves en un rifirrafe abierto entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobierno de la entidad. En una rueda de prensa tensa, la mandataria dijo haber intentado comunicarse con la gobernadora maru campos para exigir explicaciones sobre el hecho y se encontró con un silencio que, dijo, suena a evasiva: “La busqué ayer, no estaba en la oficina”.

El choque tiene varios focos visibles. Por un lado está la admisión —hecha por autoridades locales— de que la Torre Centinela en Ciudad Juárez “estaba abierta a la presencia permanente de estas agencias”, una afirmación que el propio titular de seguridad estatal, Gilberto Loya Chávez, hizo pública apenas seis días antes del accidente que reveló la colaboración. Por otro lado, el gobierno federal responsabiliza a las autoridades estatales de permitir la intervención de cuerpos extranjeros sin la transparencia y los permisos necesarios, algo que toca fibras sensibles de la soberanía y la seguridad ciudadana.

Sheinbaum puso el dedo en la llaga: señaló que el llamado a la gobernadora buscaba que rindiera cuentas y explicara por qué y bajo qué condiciones se permitió la presencia de agentes estadounidenses en operativos de seguridad en territorio mexicano. En el otro extremo, la gobernadora maru campos se prepara para un encuentro con el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, este viernes en la Ciudad de México, una cita que muchos observan como clave para deslindar responsabilidades y ordenar medidas de control y transparencia.

Qué está en juego

  • Soberanía y legalidad: La presencia de fuerzas extranjeras en operativos obliga a revisar acuerdos, permisos y protocolos. Para la ciudadanía, la pregunta es simple: ¿quién manda y quién protege?
  • Transparencia: El hecho de que la Torre Centinela estuviera “abierta” a agencias extranjeras exige documentación pública: convenios, órdenes y controles de actuación.
  • Seguridad cotidiana: Ciudad Juárez y la frontera sienten en carne propia las decisiones de fondo. La cooperación internacional puede ayudar a combatir el crimen, pero mal administrada puede generar falta de control y riesgos para la población.

Datos y hechos centrales

Evento Detalle
Anuncio en Torre Centinela El titular de seguridad estatal informó que la torre estaba abierta a la presencia permanente de agencias extranjeras, seis días antes del accidente que reveló la colaboración.
Accidente que destapó la colaboración Un incidente vehicular y la intervención de agentes extranjeros pusieron sobre la mesa la cooperación no divulgada públicamente.
Llamada de Sheinbaum La presidenta intentó contactar a la gobernadora maru campos para pedir explicaciones: “La busqué ayer, no estaba en la oficina”.
Reunión prevista La gobernadora se reunirá con el secretario federal Omar García Harfuch este viernes en Ciudad de México para dialogar sobre el asunto.

Análisis: entre la colaboración y el desgaste institucional

La cooperación con autoridades extranjeras, incluida la estadounidense, no es en sí misma un pecado: en muchas ocasiones ha permitido desmantelar redes de tráfico y reducir delitos. El problema aparece cuando esa cooperación se hace a puerta cerrada, sin controles claros y sin informar a los mandos constitucionales o a la ciudadanía. En lenguaje llano: la ayuda externa no puede convertirse en una sombra que opera sin rendir cuentas.

Además del choque político, hay un costo práctico. Si instituciones locales y federales no sincronizan protocolos, los operativos pueden duplicarse, confundirse o incluso generar riesgos para civiles. Los ciudadanos de Juárez y de toda la frontera merecen saber quién actúa, con qué autoridad y bajo qué reglas.

Qué debería ocurrir ahora

  • Transparencia inmediata: hacer públicos convenios, autorizaciones y bitácoras de operaciones que involucren a agentes extranjeros.
  • Auditoría independiente: que la Cámara de Diputados o un órgano autónomo revise los acuerdos y la actuación en terreno.
  • Protocolos claros: establecer reglas sobre presencia, mando y responsabilidades para evitar choques institucionales y proteger a la población.
  • Rendición de cuentas: si hubo irregularidades, requerir responsabilidades administrativas y, en su caso, penales.

El episodio deja una imagen nítida: una presidenta que reclama respuestas y una gobernadora que, al menos por ahora, no está en su oficina para darlas. Entre medias, la gente de la frontera vive la seguridad como una promesa que no puede depender de mensajes cifrados ni de acuerdos en penumbra. El país necesita claridad; la política, por una vez, que deje de jugar con piezas y empiece a enseñar las caras de quien manda y quien protege.

Seguiremos el desarrollo de la reunión entre la gobernadora y el secretario federal y actualizaremos con cualquier novedad y documentación que se haga pública.

Con información e imágenes de: elpais.com