Hallan restos de 20 personas en pozos convertidos en fosas clandestinas de Cortazar
En la región Laja‑Bajío, viejos pozos de agua emergen ahora como agujeros de memoria donde familias buscan respuestas
La Fiscalía General del Estado de Guanajuato informó que en recientes labores de búsqueda y excavación en el municipio de Cortazar se localizaron los restos de 20 personas en varios pozos que presuntamente fueron utilizados como fosas clandestinas. El hallazgo, confirmado por autoridades ministeriales y equipos forenses, ocurre en el corazón de la región llamada Laja‑Bajío, donde Villagrán y Juventino Rosas han registrado prácticas similares en años recientes.
Según fuentes oficiales, equipos de la Fiscalía, apoyados por peritos en genética y antropología forense, realizaron la recuperación de restos en puntos identificados tras denuncias de colectivos de búsqueda y denuncias vecinales. Las autoridades precisaron que el procesamiento de las escenas continúa y que la identificación de víctimas y la determinación de causas de muerte serán materia de estudios forenses que pueden tardar semanas o meses.
El uso de pozos de agua como fosas clandestinas se ha vuelto una “solución” macabra para los grupos criminales en la región: pozos abiertos, muchas veces en terrenos rurales o descuidados, funcionan como bocas del olvido donde se busca ocultar a las víctimas. Familias de desaparecidos y colectivos de búsqueda han señalado que la respuesta institucional ha sido tardía y fragmentada, lo que dificulta localizar y recuperar cuerpos a tiempo.
| Sitio | Restos localizados | Estado |
|---|---|---|
| Cortazar (varios pozos) | 20 personas (aprox.) | Recuperación y análisis forense en curso |
Impacto en la comunidad:
- Familias reviven el duelo y la incertidumbre: muchos familiares esperan la identificación y un cierre digno.
- Desconfianza en las instituciones: colectivos señalan falta de protocolos homologados y demoras en la reacción oficial.
- Riesgo sanitario y ambiental: pozos usados como fosas ponen en riesgo el suministro de agua y la salud pública si no se sellan y remediar adecuadamente.
Qué dicen las instituciones y la sociedad civil
- Fiscalía estatal: confirmó el hallazgo y aseguró que “se seguirán todas las líneas de investigación” y que se coordinan labores con peritos y Servicios Periciales.
- Colectivos de búsqueda y familiares: exigieron mayor inversión en identificación forense, bases de datos genéticas y apoyo psicológico para las familias.
- Organismos de derechos humanos: pidieron que las investigaciones no queden impunes y que se garantice protección a quienes aportan información.
Balance y contexto
El descubrimiento reafirma patrones que ya se habían denunciado: impunidad, fallas en la investigación de desapariciones y la reutilización de infraestructuras rurales como escondites macabros. Es un espejo duro de la realidad: cuando el Estado no cubre la demanda de justicia y búsqueda, la respuesta ciudadana se expone y, a veces, supera recursos oficiales.
Propuestas y pasos necesarios
- Fortalecer la capacidad forense estatal: más personal, laboratorios y acceso a bases de datos genéticos compartidas.
- Mapear y asegurar pozos y cavidades en zonas rurales para evitar su uso criminal.
- Protocolos claros de atención a familiares: información oportuna, acompañamiento psicológico y participación en el proceso de identificación.
- Políticas públicas enfocadas en prevención: seguridad comunitaria, rastreo de desaparecidos y programas integrales de recuperación.
Este hallazgo es una llamada de alarma para Cortazar y para todo el estado: no se trata solo de números, sino de vidas que exigen verdad y dignidad. Mientras las autoridades avanzan en la investigación, comunidades y colectivos piden que la memoria de las víctimas no quede enterrada una vez más.
Fuentes: comunicados de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, declaraciones de colectivos de búsqueda y reportes de medios regionales y nacionales sobre hallazgos en la zona Laja‑Bajío.
