Decomisos de armas explotan en dos años; cifras ya se acercan a dos sexenios
En 24 meses fueron aseguradas 23,632 armas y 4.1 millones de cartuchos, según Sedena y Guardia Nacional
Ciudad de México. Las cifras oficiales entregadas por la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional a través de un requerimiento de transparencia de MILENIO muestran un repunte evidente: en los primeros dos años del actual gobierno federal se han asegurado 23,632 armas, el equivalente al 60% del total decomisado durante todo el sexenio anterior y al 63% de lo registrado entre 2012 y 2018.
Es decir, en apenas 24 meses las fuerzas federales han acumulado una cantidad de armamento que coloca a esta administración en vías de igualar los niveles de decomiso observados en los dos gobiernos previos. Ese salto plantea dos lecturas: más operaciones y mayor capacidad de las fuerzas de seguridad, pero también una mayor disponibilidad de armas en manos del crimen organizado.
| Periodo | Armas aseguradas | Cartuchos asegurados | Cargadores asegurados |
|---|---|---|---|
| 2012–2018 | 35,532 | 5,533,965 | 168,299 |
| 2018–2024 | 39,266 | 7,800,806 | 149,227 |
| 2024–2026 (primeros dos años) | 23,632 | 4,099,717 | 108,823 |
Fuente: Secretaría de la Defensa Nacional y Guardia Nacional, datos entregados en transparencia a MILENIO.
Cartuchos: récord en 2022 y nuevo repunte en 2025
La munición sigue una tendencia parecida. En total, entre 2012 y 2026 se han asegurado casi 19.8 millones de cartuchos. En 2022 se registró el pico histórico con 4,070,721 cartuchos, y en 2025 ocurrió otro repunte importante con 2,396,306 cartuchos. En solo dos años, el gobierno actual reporta 4,099,717, lo que representa el 52% de lo decomisado en el sexenio anterior y el 74% de lo de 2012–2018.
Qué tipos de armas y calibres predominan
- Del total asegurado en 14 años, el 66% son armas largas y el 44% armas cortas, con predominio de fusiles y rifles de asalto en los hechos de violencia.
- Los fusiles suman 55,616 unidades; las pistolas, 32,696. Entre ellos destacan 1,226 fusiles Barrett calibre .50.
- Los calibres más decomisados: 7.62×39 mm (23,234 unidades), asociado con AK-47; 9 mm (14,845); y .223 Remington (13,412), usado en AR-15.
Quién fabrica las armas: EU a la cabeza
Los informes del Ejército y la Guardia señalan que seis fabricantes estadunidenses encabezan la lista de armerías más presentes en decomisos. También aparecen Austria, China e Italia. La lista de armerías más frecuentes incluye a Colt, Smith & Wesson, Glock, Norinco, Beretta, Ruger, Winchester, Century Arms, Remington y Taurus.
La preponderancia de armas fabricadas en Estados Unidos refuerza la hipótesis, sostenida por autoridades, de que el tráfico transfronterizo —incluyendo compras legales que terminan en el mercado ilícito, intermediarios y redes de contrabando— es la ruta principal del armamento que alimenta la violencia en México. En ese contexto, en 2021 México presentó una demanda por 10,000 millones de dólares contra fabricantes estadounidenses por presuntamente facilitar el flujo de armas hacia los cárteles.
Dónde se concentra el problema
Las entidades con mayor número de armas aseguradas son, en orden aproximado: Tamaulipas, Michoacán, Sonora, Sinaloa, Guerrero, Guanajuato, Baja California, Jalisco, Chihuahua y Zacatecas. Son estados con corredores del narcotráfico, disputas territoriales y altas tasas de homicidio doloso, condiciones que explican el volumen de armamento y munición decomisada.
Qué dice la data y qué deja sin resolver
Los números muestran avance operativo, pero no bastan para decir que la violencia esté disminuyendo. Asegurar armas prueba que han sido detectadas; no elimina de raíz las rutas de suministro ni la demanda criminal. Además, la interpretación puede ser doble: más decomisos pueden reflejar mejores operativos y también un aumento real de armas circulando.
Qué se necesita ahora
- Fortalecer la trazabilidad del armamento y cerrar huecos legales que permiten compras de puño a puño en Estados Unidos.
- Cooperación binacional real y sanciones a redes de intermediarios y vendedores ilícitos.
- Más inversión en inteligencia, peritaje balístico y control de fronteras, sin descuidar políticas sociales para reducir la demanda de reclutas por parte de grupos criminales.
- Transparencia y rendición de cuentas: publicar datos desagregados y permitir auditorías independientes para medir eficacia policial y militar.
Los decomisos recientes son una foto inquietante: muestran músculo operativo, pero al mismo tiempo exhiben la magnitud del problema. El siguiente paso—para autoridades y sociedad—es cerrar las vías de abastecimiento y atacar las causas que convierten a las armas en moneda corriente del crimen.
