Caen 42% los homicidios dolosos; Sheinbaum lo llama triunfo de todo México
La presidenta celebra la baja histórica, pero especialistas y familiares piden claridad y resultados sostenibles
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el promedio diario de homicidios dolosos cayó de 86.9 en septiembre de 2024 a 50.9 en enero de 2026: una reducción de 42 por ciento, lo que según su administración equivale a 36 vidas salvadas cada día. “Este es un logro muy importante. Por supuesto, falta todavía, tenemos que seguir trabajando todos los días… Vamos avanzando y es algo que debemos compartir juntos, porque finalmente no solo es un logro del gobierno, es un logro de todo México”, dijo la mandataria en un mensaje difundido en sus redes sociales.
La afirmación, contundente y celebrada por el ejecutivo, viene acompañada de una explicación de la estrategia: atención a las causas (especial énfasis en jóvenes y educación), fortalecimiento de la Guardia Nacional y policías estatales, inteligencia e investigación, y mayor coordinación entre los órdenes de gobierno. Sheinbaum recordó que enero de 2026 es el enero con menos homicidios dolosos desde 2017 y subrayó caídas anteriores: 30 por ciento en 2025, y el acumulado del primer año de su administración hasta el dato actual.
| Periodo | Promedio diario de homicidios (referencia) | Comentario |
|---|---|---|
| Sexenio Calderón (inicio‑fin) | 28.6 → 70.9 | Incremento marcado durante su mandato |
| Sexenio Peña Nieto (2018) | 100.5 | Pico registrado hacia el final del periodo |
| Último periodo López Obrador (sept 2024) | 86.9 | Referente que usa la actual administración |
| Inicio del gobierno Sheinbaum (ene 2026) | 50.9 | Reducción del 42% respecto a sept 2024 |
Qué hizo el gobierno y qué promete
- Prevención social: énfasis en programas para jóvenes; más escuelas, becas y fortalecimiento de programas laborales para evitar el reclutamiento del crimen.
- Capacidad operativa: refuerzo y profesionalización de Guardia Nacional y policías estatales.
- Inteligencia e investigación: mayores recursos y coordinación entre fiscalías.
- Coordinación federal‑estatal: mesas y operativos conjuntos para golpes puntuales a grupos delictivos.
Lo que celebran y lo que piden cuentas
Los números que presenta la Presidencia son alentadores y, de confirmarse en series de tiempo y por entes independientes, indicarían una mejora relevante en seguridad pública. Sin embargo, hay matices que no deben obviarse:
- Un promedio diario de 50.9 homicidios sigue siendo alto y significa miles de víctimas al año; la reducción importa, pero la meta social es cero violencia.
- La tendencia nacional puede ocultar concentraciones regionales: algunos estados mantienen tasas muy superiores a la media nacional.
- Organizaciones de la sociedad civil y víctimas exigen transparencia en la metodología, verificación independiente de cifras y medidas sobre impunidad, que sigue siendo un factor central en la recurrencia del delito.
- Otros delitos graves —como secuestro, extorsión y violencia contra las mujeres— requieren indicadores propios; una baja en homicidios no sustituye una política integral de seguridad y justicia.
Voces en la ciudadanía
En barrios y municipios, la reacción está dividida. Para algunos vecinos la caída se siente en la calle: menos patrullajes nocturnos, mayor confianza para abrir comercios y menores cierres de escuelas por temor. Para las familias de víctimas y colectivos de memoria, la reducción es bienvenida pero no compensa años sin justicia; piden acelerar investigaciones, no solo operativos mediáticos.
Qué sigue: riesgo de complacencia y propuestas
La baja es un dato que puede convertirse en bandera política o en el punto de partida para políticas sostenibles. Para que no sea solo una cifra de campaña, especialistas recomiendan:
- Publicar datos desagregados y periódicos por entidad, municipio y tipo de homicidio.
- Fortalecer el sistema de investigación forense y fiscalías locales.
- Invertir en prevención sostenida: educación, empleo juvenil y programas de inclusión.
- Medir el impacto en otros delitos y en la percepción ciudadana, no solo en homicidios.
Conclusión
La reducción anunciada por la Presidencia es notoria y, de mantenerse y confirmarse con fuentes independientes, representa un avance palpable en seguridad. Pero la calle y las cifras piden continuidad y claridad: bajar el número de homicidios es solo la mitad del camino; la otra mitad es garantizar que cada caso tenga investigación, justicia y reparación para las familias afectadas. En el balance final, el triunfo será verdadero cuando la disminución sea sostenida, verificable y acompañada de menos impunidad y más oportunidades para la juventud.
Fuentes: cifras y declaraciones de la Presidencia de la República difundidas por la propia mandataria en sus redes sociales; análisis público sobre tendencias de violencia en los últimos sexenios.
