¿Dónde están los consejos directivos? juntas callan mientras el poder reconfigura el mercado
Por Redacción Especializada
Resumen: Un silencio que pesa. Mientras la política estadounidense impulsa aranceles, recortes y medidas migratorias que alteran costos y cadenas de suministro, muchas juntas directivas optan por la estrategia más cómoda: no decir nada. ¿Temor, cálculo financiero o falta de liderazgo? Este reportaje explora por qué los consejos corporativos guardan silencio y qué tendría que pasar para que vuelvan a ejercer su responsabilidad pública y fiduciaria.
El silencio como estrategia: por qué las juntas prefieren no molestar
Desde 2017, se repite el mismo patrón: cuando la Casa Blanca toma decisiones polémicas, la respuesta empresarial es, más a menudo, un susurro que un grito. Algunos directores ejecutivos han protestado de forma individual —Ken Frazier salió del consejo de manufactura en 2017 tras Charlottesville; Elon Musk y Bob Iger renunciaron al consejo asesor tras la retirada de EE. UU. del acuerdo de París— pero la reacción colectiva de las juntas ha sido mucho más limitada.
Un director ejecutivo consultado por este periódico lo resumió así: “La única manera de que la mayoría de los directores ejecutivos puedan actuar es si lo hacen de manera colectiva”. Ese “miedo a quedarse solo” es real. La reapertura o pérdida de contratos, el acceso restringido a decisores en Washington o la posibilidad de represalias regulatorias son riesgos que pesan en las deliberaciones del consejo.
Impactos reales, silencio real
Esto no es sólo cuestión de orgullo o postura moral. Las políticas públicas que algunos consideran temporales tienen efectos concretos sobre los negocios:
- Las limitaciones a la inmigración pueden elevar los costos laborales en sectores que dependen de mano de obra especializada o temporera.
- Los aranceles han creado disrupciones en cadenas de suministro globales, encareciendo insumos y obligando a reconfigurar proveedores.
- El clientelismo y la politización de instituciones económicas aumentan la incertidumbre y el riesgo de que contratos o favores se concentren en redes cerradas.
Un consejo que sólo mira el precio de la acción a corto plazo puede considerar prudente el silencio. Pero la obligación fiduciaria legalmente no exige maximizar la cotización diaria; debe velar por la creación de valor a largo plazo. Los riesgos que señalan los críticos —y que hemos listado arriba— amenazan precisamente ese valor futuro.
Quiénes han hablado y quiénes miran desde la grada
Las voces más críticas han sido, curiosamente, grandes inversores y gestores de fondos. Ray Dalio llegó a comparar el momento con la década de 1930 en declaraciones públicas, y Ken Griffin ha cuestionado prácticas de enriquecimiento de allegados a la Casa Blanca. Pero entre los consejos de administración de las grandes empresas que cotizan, la protesta masiva no ha terminado de materializarse.
| Empresa / persona | Acción | Año | Fuente |
|---|---|---|---|
| Ken Frazier (Merck) | Renuncia al Manufacturing Council | 2017 | Informes de prensa |
| Elon Musk, Bob Iger | Renuncias al consejo asesor empresarial | 2017 | Informes de prensa |
| Ray Dalio | Críticas públicas sobre riesgos políticos | Declaraciones públicas | Medios financieros |
| Ken Griffin | Críticas a favoritismos | Declaraciones públicas | Entrevistas y tuits |
Por qué los consejos fallan: más que miedo
No todo se reduce al temor. Hay un problema sistémico en la composición y funcionamiento de muchas juntas:
- Falta de diversidad cognitiva: se reclutan expertos según etiquetas —finanzas, género, relaciones públicas— más que por capacidad de desafiar el plan estratégico con conocimiento profundo del negocio.
- Incentivos cortoplacistas: salarios y paquetes en acciones empujan a cuidar la valoración inmediata.
- Gobernanza permisiva: algunos modelos de control corporativo y la concentración de poder en ciertos grandes gestores de activos generan menos presión para arriesgarse.
Brooke Masters, del Financial Times, lo sintetiza: los consejos son “bien remunerados” y muchas veces poco exigidos. Esa comodidad reduce la voluntad de asumir riesgos políticos, incluso cuando los riesgos políticos amenazan el negocio.
Qué haría falta para romper el silencio
Las soluciones no son mágicas, pero son claras y accionables:
- Acción colectiva de grandes inversores: BlackRock, Vanguard y otros gestores tienen poder de voto; su exigencia coordinada puede forzar a los consejos a evaluar riesgos políticos estratégicamente.
- Más diversidad cognitiva en los consejos: buscar miembros con profundo conocimiento operativo y disposición a plantear escenarios disruptivos.
- Transparencia y métricas de riesgo político: que las empresas informen cómo las políticas públicas afectan sus costos y cadenas de suministro.
- Movilización civil y de empleados: presión desde dentro y desde la sociedad puede cambiar el cálculo de reputación y riesgos.
- Reforzar el deber fiduciario a largo plazo: claridad legal y regulatoria para que el acto de proteger valor futuro no sea visto como activismo político sino como gobernanza responsable.
Conclusión: el silencio también decide
El mutismo de las juntas no es neutral. Es una decisión que, en muchos casos, permite que se consoliden prácticas que erosionan el mercado y encarecen la vida de la gente común. Si los consejos directivos desean realmente proteger a sus empresas y a la sociedad, tendrán que dejar de pensar en reacciones inmediatas y empezar a mirar el horizonte. La historia muestra que los silencios prolongados suelen volver en forma de crisis.
Lecturas y fuentes consultadas: Financial Times (Brooke Masters), reportes de prensa sobre renuncias al consejo asesor empresarial de la Casa Blanca (2017), declaraciones públicas de inversores institucionales, análisis sobre aranceles y cadenas de suministro, y cobertura fotográfica y documental sobre tensiones sociales recientes en Minneapolis y en la política estadounidense.
Este periódico continuará investigando la relación entre gobiernos, grandes inversores y consejos corporativos. Las decisiones que se tomen en las salas de juntas de hoy definirán su cuenta de resultados y la vida cotidiana de millones mañana.
