Exigen a Sheinbaum frenar la vuelta de ‘Quédate en México’ que deja a migrantes a merced de la violencia
Organizaciones civiles alertan que la reactivación del programa entre EU y México agravaría “de manera significativa” la ya precaria situación de derechos humanos en la frontera y conviertiría ciudades mexicanas en salas de espera para el peligro.
La petición no es un reclamo simbólico: colectivos, defensores y representantes de víctimas instaron públicamente al gobierno de Claudia Sheinbaum a negarse a participar en cualquier mecanismo bilateral que reactive el conocido como programa “Quédate en México” (Migrant Protection Protocols). Según las agrupaciones, la medida —que obliga a solicitantes de asilo a esperar en territorio mexicano mientras su caso se resuelve en Estados Unidos— arrastra consecuencias humanas tangibles: extorsión, secuestro, expulsión sin acceso real a refugio y barreras para solicitar protección efectiva.
“No se trata de papeleo: son vidas que se quedan en la frontera”, advirtieron las organizaciones que emitieron el llamado. Históricamente, cuando ese programa estuvo vigente miles de personas fueron devueltas a ciudades fronterizas sin garantías, dependientes de albergues saturados y expuestas a redes criminales. Las agrupaciones reclaman que su restauración doctrinalmente traslada la responsabilidad humanitaria de Washington a municipios mexicanos que no cuentan con los recursos para proteger a quienes llegan.
¿Qué piden exactamente los defensores?
- Que México rechace formalmente cualquier acuerdo que implique retorno obligatorio o “espera” forzada en territorio nacional.
- Que el gobierno impulse alternativas humanitarias, como procesamiento de solicitudes desde territorio estadounidense, vías seguras y acceso a la protección sin poner en riesgo a las personas.
- Refuerzo inmediato de COMAR y de servicios de atención: refugios, salud, asesoría legal y protección para personas vulnerables.
- Transparencia: informes públicos sobre cualquier diálogo con autoridades de EU y evaluación de impacto en derechos humanos.
Riesgos documentados y qué está en juego
Las organizaciones señalan patrones repetidos en los períodos previos al programa: aumento de agresiones contra migrantes, denuncias de desaparición, y saturación de redes de apoyo locales. En el lenguaje cotidiano, lo describen como “cerrarles las puertas y dejarlos en la intemperie”, donde la expectativa de recibir protección se estrella contra la realidad de la violencia y la precariedad.
| Riesgo | Impacto en la vida cotidiana | Alternativa propuesta |
|---|---|---|
| Exposición a redes criminales | Secuestros, extorsiones, reclutamiento forzado | Procesamiento de solicitudes desde EU; corredores seguros |
| Saturación de albergues y servicios | Personas sin acceso a salud, viviendas precarias | Financiamiento a COMAR y refugios; colaboración con ONG |
| Negación efectiva de asilo | Devoluciones improcedentes; trámites imposibles | Mecanismos de revisión independientes y asesoría legal |
Fuentes y contexto
El pronunciamiento fue hecho por una coalición de organizaciones defensoras de derechos humanos y de la población migrante que han documentado las fallas del programa en sus etapas previas. Entre las voces que han expresado preocupación en otros momentos figuran organizaciones internacionales y grupos civiles que han señalado el costo humano de enviar solicitantes a ciudades fronterizas sin condiciones mínimas de seguridad y acceso a justicia.
Desde la Presidencia de la República se espera una postura clara: las decisiones de política migratoria bilateral no solo son asuntos administrativos, sino compromisos con la protección de personas en situación de vulnerabilidad. Las organizaciones exigen que México no actúe como pasarela de devolución y que, en lugar de ello, presione por soluciones que preserven la vida y los derechos humanos.
Qué puede hacer la ciudadanía
- Informarse y exigir transparencia al gobierno sobre cualquier negociación con EU.
- Apoyar a organizaciones locales que brindan ayuda directa a personas migrantes.
- Solicitar a representantes locales y federales que prioricen rutas seguras y atención humanitaria en las políticas públicas.
La reactivación del programa es, para los colectivos, más que una política migratoria: es una decisión que define si México se convierte en un salvavidas con agujeros o en un verdadero corredor de protección. La pelota ahora está en la cancha de Sheinbaum y su gabinete: aceptar la devolución masiva sería, dicen las organizaciones, condenar a muchos a esperar su destino en las calles fronterizas.
Fuente: pronunciamientos públicos de organizaciones defensoras de derechos humanos y documentación histórica sobre la implementación previa del programa “Quédate en México”.
