La Constitución cumple 109 años: ¿salvadora de derechos o promesa rota?

Hoy, 5 de febrero, la carta magna nacida en 1917 se mide frente a logros palpables y deudas que siguen pendientes en la vida cotidiana

Hace 109 años, en Querétaro se plasmó en papel una apuesta radical: dotar al país de derechos sociales, laborales y agrarios que pusieran freno a abusos centenarios. La Constitución de 1917, promulgada el 5 de febrero de ese año, fue pionera en el mundo al consagrar artículos como el 3 (educación laica), el 27 (propiedad de la tierra y ejidos) y el 123 (derechos laborales). Pero la historia desde entonces no ha sido una línea recta: es una montaña rusa de avances, retrocesos y reformas constantes.

En términos concretos, la carta magna cambió la vida de millones. La reforma agraria del cardenismo, apoyada en el artículo 27, dio tierra y esperanza a campesinos; el artículo 123 impulsó jornadas laborales más humanas y derechos sindicales que, aunque imperfectos, limitaron abusos. En 2011 una reforma histórica elevó los estándares de derechos humanos, y la Suprema Corte ha ido ampliando garantí­as en materia civil y sociales.

Pero debajo de esos logros palpables hay grietas que afectan a la gente de a pie. La promesa de seguridad, justicia y bienestar choca con cifras y relatos: altos niveles de violencia e impunidad reportados por organismos públicos, desigualdad económica que deja a millones sin acceso pleno a salud y educación, y violaciones laborales que persisten en sectores informales. Para muchos, la Constitución es una receta con ingredientes valiosos pero una cocina que no siempre funciona.

Año Hecho clave Impacto en la gente
1917 Promulgación de la Constitución Base legal para educación laica, reforma agraria y derechos laborales
1934-1940 Aplicación del artículo 27 (redistribución de tierras) Creación de ejidos y mejora de acceso a la tierra para campesinos
2011 Reforma constitucional en materia de derechos humanos Mayor alineación con estándares internacionales y protección judicial ampliada

Los desafíos son claros y tocan lo cotidiano: cuando la justicia demora o falla, la Constitución se siente como un papel que no protege; cuando un trabajador no encuentra garantías reales de un salario justo y seguridad social, el artículo 123 queda como promesa incompleta; cuando una comunidad indígena no ve respetados sus derechos territoriales y culturales, la letra constitucional choca con la práctica institucional.

  • Triunfos visibles: derechos laborales reconocidos, impulso a la educación pública laica, creación de marcos para la redistribución agraria y avances jurisprudenciales en materia de derechos humanos (reconocidos por la Suprema Corte).
  • Retos urgentes: impunidad y violencia, desigualdad económica, falta de acceso universal a servicios de salud y educación de calidad, debilidades en la protección laboral en la economía informal y corrupción institucional.
  • Reformas y debates: la Constitución ha sido objeto de numerosas modificaciones para adaptarse a nuevas realidades. Los ciudadanos deben vigilar que las reformas fortalezcan derechos y no los diluyan.

Voces desde la calle lo resumen con crudeza: maestros que piden mejores condiciones para educar, campesinos que exigen seguridad jurídica sobre su tierra, familias que requieren servicios de salud efectivos y jóvenes que reclaman oportunidades. Esos reclamos son la brújula para que la Constitución deje de ser solo historia y recupere su función práctica.

¿Qué toca hacer? Exigir instituciones eficaces, transparencia y controles reales; fortalecer la educación cívica para que la ciudadanía conozca y defienda sus derechos; impulsar políticas públicas que traduzcan los artículos en servicios y protección reales. Celebrar la Constitución no debe ser un acto ritual: debe ser una llamada a transformar su letra en mejoras tangibles en la vida diaria.

Fuentes consultadas: Diario Oficial de la Federación; Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM); Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL); Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Hoy se cumplen 109 años de una constitución que nos salvó muchas veces y nos deja tareas pendientes. Celebrarla significa también exigir que funcione para todos, no solo para unos cuantos.

Con información e imágenes de: Proceso.com.mx