Kast abraza el modelo Bukele: visita al polémico CECOT en busca de «ideas» de seguridad
«El Salvador era uno de los países más peligrosos de América Latina y hoy es el más seguro. Las medidas no se copian: se estudian y se adaptan a la realidad nacional. Pero los ejemplos exitosos, se siguen», dijo José Antonio Kast durante su viaje, en una frase que resume la visita y alimenta tanto esperanzas como recelos.
El líder chileno aterrizó en el CECOT, ese centro que ya es sinónimo de la gestión de seguridad de Nayib Bukele: entradas custodiadas, modelos operativos y rutinas que han reducido la violencia según cifras oficiales, pero que también han encendido las alarmas de ONG y organismos internacionales por el recorte a garantías y el uso de medidas extraordinarias como el estado de excepción y detenciones masivas.
La escena fue deliberada: foto institucional, intercambio de experiencias y el discurso público que confluyó en la misma consigna —seguridad como bandera— mientras en la vida cotidiana ciudadanos celebran calles más tranquilas y familias denuncian noches de miedo a las redadas. Es la misma moneda con dos caras.
Lo que busca Kast, según su círculo, es «tomar ideas» —ese eufemismo que aparece cuando se comparan políticas. ¿Qué significa eso en la práctica? Algunos puntos concretos del debate:
- Impacto positivo: reducción de homicidios y sensación de orden en barrios que hace pocos años vivían sitiados por la violencia.
- Impacto negativo: preocupación por la concentración de poder, acusaciones de violaciones a derechos humanos y la falta de un debate público amplio sobre límites y controles.
- Adaptabilidad: Kast insiste en que no se trata de copiar letra por letra, sino de estudiar medidas y adaptarlas a la realidad chilena; sin embargo, críticos apuntan que adaptar también implica enfrentar las consecuencias sociales y legales.
Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han advertido sobre prácticas que podrían vulnerar derechos fundamentales en El Salvador. A su vez, el gobierno salvadoreño presenta cifras de caída drástica de homicidios y menos homicidios en las estadísticas oficiales, un logro que ha transformado la percepción pública en muchas comunidades.
El debate que se abre en Chile es claro y urgente: ¿se puede importar la seguridad sin traer los problemas que la acompañaron? ¿Dónde se colocan los límites entre eficacia y seguridad democrática? Los testimonios en la calle son encontrados: comerciantes que agradecen mayor flujo de clientes y vecinos que temen por arrestos arbitrarios.
Para entender mejor el fenómeno, vale poner en una balanza los efectos:
| Beneficios reportados | Riesgos señalados |
|---|---|
| Reducción de homicidios y delitos violentos. | Detenciones masivas y procesos con dudas sobre debido proceso. |
| Mayor sensación de seguridad en barrios afectados por pandillas. | Restricción de libertades civiles y militarización de tareas policiales. |
| Resultados visibles en la ocupación del espacio público. | Falta de controles independientes y cuestionamientos de organismos internacionales. |
Especialistas en seguridad consultados por este diario subrayan que políticas exitosas tienen siempre tres patas: eficacia operativa, transparencia institucional y controles judiciales. Si una de ellas falla, las consecuencias sociales pueden salir muy caras.
La visita de Kast al CECOT no es solo un viaje de aprendizaje; es también una señal política. Muestra afinidad con un modelo que promete resultados rápidos y medibles, pero que llega envuelto en polémicas sobre cómo se consiguen esos resultados. Para los votantes, la pregunta es tangible: ¿prefieren calles más seguras hoy aunque esto suponga sacrificar salvaguardas básicas, o buscan soluciones que combinen reducción del delito con respeto a las libertades?
Queda por ver cómo este intercambio de «ideas» se traducirá en propuestas concretas en Chile, y si habrá un debate amplio con la sociedad civil, las instituciones y expertos que ponga en perspectiva tanto los logros visibles como las alertas legítimas. La seguridad no es solo números; es la vida cotidiana de la gente. Y esa vida exige respuestas claras, controles firmes y transparencia.
