Fbi investigó vínculo de Epstein con México: vuelos de lujo, fiestas y una bóveda que no apareció

Documentos divulgados por el Departamento de Justicia y revisados por MILENIO muestran que México no fue sólo escala: aparece como destino, mercado y escenario social del entorno de Jeffrey Epstein. El FBI siguió pistas que van desde compras de aviones hasta una denuncia sobre miles de supuestos archivos; muchas acusaciones quedaron sin prueba.

Los archivos liberados a finales de enero de 2026 —un acervo de correos y documentos que abarca de 2007 a 2019— dibujan un mapa donde México figura con insistencia en los itinerarios, los negocios y las fiestas del círculo de Epstein. Correos con referencias a Tulum, Puerto Vallarta, Cancún y la Ciudad de México aparecen salpicados de palabras clave: “modelos”, “mujeres hermosas”, vuelos privados y posibles compradores mexicanos para aeronaves de la flota del financiero.

La documentación incluye ejemplos de tono íntimo y opaco. En la madrugada del 4 de enero de 2013 un mensaje dirigido a Epstein decía: “A ella le gusta mucho el mexicanito…” Otro correo desde Ciudad de México, fechado el 8 de septiembre de 2017, advierte que “hay dos chicas modelo… que están considerando enviarte sus CV y fotos”.

Qué siguió el FBI y qué no está comprobado

  • El FBI revisó miles de correos asociados a las cuentas de Epstein y reportó algunas pistas sobre actividades que podrían tener vínculo con México.
  • Entre las investigaciones figuran consultas sobre una posible venta de un Boeing 727 con un “comprador mexicano” y diálogos para organizar eventos y retiros en Quintana Roo.
  • Sin embargo, numerosas menciones son fragmentarias: nombres por apodo (Aziz, Ike, Elon) sin apellidos que permitan confirmar identidades; referencias a reuniones con figuras de alto perfil que no prueban relaciones sostenidas.

La bóveda y la denuncia que no prosperó

El expediente incluye una denuncia presentada al FBI el 19 de julio de 2019 por Kenneth Darrell Turner, quien afirmó desde México haber encontrado una “bóveda” con aproximadamente 10 mil videos de menores de Guatemala, Honduras y México supuestamente relacionados con Epstein. El agente que consignó el reporte fechó el documento el 9 de octubre de 2019 y detalla que Turner dijo colaborar con autoridades mexicanas y con una ex funcionaria sudafricana.

Pese al impacto mediático de esa afirmación, el FBI no encontró evidencia verificable que respaldara la existencia de la bóveda. El agregado legal en la Embajada de Estados Unidos en México fue consultado para verificar arrestos y supuesta custodia de personas mencionadas por Turner; las indagatorias no arrojaron resultados verificables y la denuncia terminó desechada. Turner, además, amplió posteriormente su relato con elementos cada vez más difíciles de comprobar.

Rastros políticos y diplomáticos

Los archivos también muestran intentos, desde 2009, de conectar la investigación con autoridades mexicanas. Un correo dirigido al abogado Bradley Edwards afirma que un integrante del despacho se reunió con el entonces procurador general Eduardo Medina Mora y con el embajador Arturo Sarukhán para hablar de redes de trata supuestamente vinculadas a cárteles. La estrategia buscaba identificar una víctima mexicana cuya existencia permitiera anclar cargos federales en Estados Unidos.

Ese intento refleja la lógica judicial de la época: encontrar un nexo tangible que activara jurisdicciones internacionales. Pero la documentación no presenta, hasta ahora, una prueba pública y concluyente que establezca la existencia de una red transnacional probada en tribunales con nombre y apellido de responsables en México.

Personajes y negocios

  • En los correos aparecen referencias a figuras vinculadas al mundo financiero, tecnológico y de la biotecnología, como Jes Staley, Boris Nikolic y Brock Pierce, entre otros, sin que los documentos demuestren conductas delictivas de todos esos personajes.
  • Se registran propuestas de inversión y proyectos en Tulum, compras inmobiliarias en Los Cabos e incluso la posibilidad de que Epstein adquiriera la Marina de Cabo San Lucas.
  • Un desarrollador, Gino Yu, escribió desde Tulum ofreciendo un laboratorio para retiros espirituales y sugería: “Carajo, creo que podríamos incluso organizar algunas de las mejores fiestas”.

Lo que está en juego

La filtración de estos archivos obliga a una lectura doble: por un lado, confirma que México era un destino recurrente en las conversaciones del círculo de Epstein; por otro, demuestra que muchas de las acusaciones más explosivas carecen de pruebas públicas y verificables. En lenguaje claro: hay rastro de presencia y de intenciones, pero no necesariamente prueba judicial de redes criminales en territorio mexicano basada en estos documentos.

Sin embargo, el peso político y moral del caso exige respuestas. Si hubo omisiones institucionales, negligencia o fallas de cooperación internacional, la sociedad tiene derecho a saberlo. Las autoridades mexicanas y estadounidenses deben transparentar qué líneas investigaron, qué hallaron y por qué ciertos reportes no prosperaron.

Qué debería pasar

  • Publicar versiones desclasificadas de las comunicaciones relevantes, manteniendo confidencialidad de víctimas.
  • Revisar y fortalecer los mecanismos binacionales de investigación sobre trata y abuso sexual infantil.
  • Proteger a posibles víctimas y testigos y facilitar canales seguros para denunciar.
  • Investigar eventuales vínculos con actores locales —si existen pruebas— y sancionar responsabilidades administrativas o penales.

La historia que sale a la luz es una mezcla de lujo, propaganda social y sombras. México aparece en los papeles como escenario y mercado, pero también como interrogante: ¿hasta dónde llegaron las conexiones y quién pagará por la verdad? La respuesta pasa por la transparencia de autoridades y por el empuje de la ciudadanía para que las instituciones rindan cuentas.

Fuentes: revisión de documentos divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (enero de 2026) y reportes periodísticos de MILENIO que consultaron correos y archivos internos asociados a Jeffrey Epstein (2007-2019).

Con información e imágenes de: Milenio.com