Aumento de peso tras fiestas decembrinas puede detonar enfermedades: kilo de más, peligro real

Los “kilitos” que trae la temporada no son inocentes. Lo que muchos creen un ajuste estético puede ser el primer paso hacia diabetes, hipertensión y riesgo cardiovascular.

Las fiestas dejaron más que recuerdos y regresos familiares: en promedio, muchas personas cargan hasta cuatro kilos extra que no siempre se van con la primera dieta de enero. Según la médica especialista en nutrición clínica Alejandra Solís Alarcón, el problema no es sólo el número en la báscula, sino el lugar donde se almacena la grasa: la grasa visceral, la que rodea órganos internos, actúa como un interruptor metabólico que dispara inflamación y descontrol en la glucosa y los lípidos.

“No es un asunto estético ni pasajero”, afirmó Solís Alarcón en entrevista con MILENIO. “Ese exceso suele ser grasa inflamatoria que eleva glucosa, colesterol y triglicéridos y aumenta el riesgo cardiovascular. En personas con diabetes o hipertensión puede desestabilizar el control; en otras, puede ser el punto de quiebre para un diagnóstico nuevo”.

La ciencia lo respalda: organismos de salud pública apuntan que el exceso de adiposidad, sobre todo visceral, está ligado a mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas. En palabras sencillas: esos kilos de más pueden comportarse como una bomba de tiempo para el corazón y el metabolismo.

¿Por qué la grasa visceral es tan peligrosa?

Tipo de grasa Dónde se acumula Impacto en la salud
Subcutánea Debajo de la piel Menor impacto metabólico; estética
Visceral Alrededor de órganos (abdomen) Aumenta inflamación, glucosa, colesterol y riesgo cardiovascular

Consejos médicos prácticos (sin dietas extremas)

  • Ordenar la comida, no castigarse: priorizar constancia diaria en lugar de medidas drásticas.
  • Eliminar comida chatarra: frituras, empanizados y productos ultraprocesados concentran calorías vacías y azúcares agregados.
  • Estructura simple en cada comida: verduras en abundancia; proteína magra (pechuga de pollo, pescado); grasas saludables en porciones moderadas (aguacate, aceite de oliva, semillas).
  • Porciones como guía: proteína del tamaño de la palma de la mano; grasa del tamaño del meñique; verduras sin límite; cereales, una tortilla o una rebanada de pan por comida.
  • Cuidado con los dulces “pequeños”: botanas azucaradas y caramelos suman carbohidratos sin generar saciedad y disparan picos de glucosa.
  • Fruta con medida: elegir frutas de bajo índice glucémico, comerlas enteras y evitar jugos; una manzana verde o una taza de fresas es una porción adecuada.
  • Hidratación: calcular agua a razón de 30 ml por kilo de peso corporal para cubrir necesidades reales.

Solís Alarcón insiste en que no se trata de prohibir placer: “Si un día hay tamales o un festejo, desayuna y come verdura con proteína y guarda las calorías para ese momento”. La clave es la disciplina cotidiana: cada comida es una oportunidad para proteger la salud, no para castigarse por una fecha festiva.

Si ya sientes cambios

Si el peso subió y notas cansancio, sed, cambios en la presión o síntomas persistentes, lo responsable es consultar al médico. Un control de glucosa, perfil lipídico y evaluación clínica ayudan a saber si ese aumento fue solo un desorden temporal o el inicio de un problema que requiere intervención.

Conclusión

Los excesos de diciembre pueden parecer inocentes, pero la acumulación de grasa, sobre todo visceral, no lo es. No es sólo cómo te queda la ropa; es cómo responde tu organismo. Ordenar la alimentación, medir porciones y recuperar hábitos activos es la manera más sensata de desarmar la bomba que algunos kilos trajeron escondida.

Fuente: entrevista con Alejandra Solís Alarcón (nutrición clínica) y recomendaciones basadas en criterios de salud pública sobre riesgo cardiovascular y metabolismo.

Con información e imágenes de: Milenio.com