MÉXICO CIUDAD DE MÉXICO A 23 DE ENERO DEL 2026. PRIMER ANIVERSARIO DE UN TRANSPLAENTE DE HÍGADO DE LIZETH STHEFANÍA ÁVILA HERNÁNDEZ, A SU HIJO LIAM, EN EL INSTITUTO NACIONAL DE PEDIATRÍA. FOTO: JUAN CARLOS BAUTISTA/MILENIO.

Madre dona parte de su hígado y salva a su hijo en primer trasplante vivo en el instituto nacional de pediatría

Con 24 años y el corazón en la mano, Lizeth Ávila entregó una parte de su hígado para dar de nuevo la vida a Liam; la operación, realizada el 4 de febrero de 2025, marcó un hito en el Instituto Nacional de Pediatría y abrió ventanas de esperanza frente a listas de espera que siguen siendo largas.

Cuando al pequeño Liam, entonces de dos años, le detectaron un hepatoblastoma —el tumor hepático pediátrico más frecuente— los médicos agotaron la quimioterapia. El cáncer ocupaba prácticamente la totalidad de su hígado, por lo que la única salida era sustituir el órgano enfermo por uno sano. La alternativa de esperar a un donante cadavérico era prácticamente inviable frente a la reducida ventana de oportunidad: entre el fin de la quimioterapia y la posibilidad de trasplante solo había alrededor de un mes.

En ese escenario, su madre, Lizeth, de 24 años, decidió asumir el riesgo. Tras múltiples estudios y protocolos, el 4 de febrero de 2025 se realizó la operación en el INP: una cirugía de casi 12 horas que se convirtió en el primer trasplante de hígado de donante vivo del instituto. Los médicos segmentaron el lóbulo izquierdo del hígado de Lizeth y lo trasplantaron a Liam. Hoy, a un año del procedimiento, el niño está “limpio de cáncer” y crece sano e inquieto, según contó la madre a MILENIO.

Lo que dijeron los médicos

El doctor Francisco Medina Vega, encargado de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática y Trasplantes del INP, explicó que por el tamaño y distribución del tumor no fue posible resecar solo la lesión: “la única posibilidad que teníamos era la sustitución del órgano enfermo”. Medina subrayó además que el hígado tiene la particularidad de regenerarse; tras extraer un segmento, tanto donante como receptor pueden recuperar masa hepática en semanas.

Ismael Ramírez Mena, coordinador médico de Donación y Trasplante del INP, recordó que aunque lo ideal es priorizar donantes cadavéricos por evitar riesgos al vivo, las largas listas de espera obligan a considerar la donación en vida. En el INP, al momento del caso, había 10 pacientes en espera de hígado, 12 de riñón y uno de córnea; a nivel nacional hay más de 18 mil personas en lista para trasplantes de distintos órganos.

Riesgos y beneficios

  • La cirugía para donante vivo conlleva riesgos: sangrado, fuga biliar o falla hepática. Según Medina, las complicaciones pueden reducirse con las tecnologías actuales, pasando de tasas teóricas de hasta 30% a probabilidades menores al 5% en centros especializados.
  • El beneficio, en pacientes pediátricos con tumores extensos, es acortar tiempo de espera y aumentar posibilidades de curación: en el caso de Liam permitió sustituir todo el hígado afectado y lograr un estado libre de tumor.

La historia detrás del acto

Lizeth y su esposo viajaron desde Huauchinango, Puebla, a la Ciudad de México para el tratamiento. El padre fue la primera opción como donante, pero por razones médicas no pudo. “Empecé con todos los estudios para ver si yo podía ser donadora y como todo salió bien conmigo, pues fui yo la donadora”, relató Lizeth. Para ella, la recompensa es ver a su hijo correr, comer y hacer travesuras: “Yo creo que le regresé la vida”, afirmó.

Datos clave

Dato Información
Fecha del trasplante 4 de febrero de 2025
Duración de la cirugía Casi 12 horas
Donante Lizeth Ávila, 24 años (donación en vida, segmento del lóbulo izquierdo)
Receptor Liam, diagnosticado con hepatoblastoma a los 2 años
Institución Instituto Nacional de Pediatría
Cola de espera en el INP Hígado: 10 pacientes; Riñón: 12; Córnea: 1
Lista nacional Más de 18 mil pacientes en espera de trasplantes

Qué deja este caso

  • Un ejemplo poderoso del impacto humano de la donación; una madre convirtió su órgano en la diferencia entre la vida y la muerte de su hijo.
  • Un recordatorio de que las políticas públicas y la cultura de donación aún tienen pendientes: largas listas de espera, falta de donantes cadavéricos suficientes y la necesidad de campañas que expliquen riesgos y beneficios con honestidad.
  • Una llamada a mejorar infraestructura y coordinación para reducir tiempos de espera y priorizar la seguridad del donante vivo cuando esa sea la única opción.

Este caso, relatado por la familia y los médicos del INP a MILENIO, combina valentía individual y capacidad técnica. Pero también revela una verdad concreta y fría: mientras miles aguardan un órgano, decisiones humanas como la de Lizeth seguirán siendo la diferencia entre la vida y la muerte para muchas familias. Si la sociedad quiere menos historias de riesgo obligado, la política pública y la educación sobre donación deben acelerar el paso.

Reportó: equipo de salud y testimonios del Instituto Nacional de Pediatría y MILENIO. Seguimiento: Liam continúa en vigilancia clínica anual, sin signos de tumor residual ni metástasis a distancia.

Con información e imágenes de: Milenio.com