Partidos chicos, bolsillos gigantes: pt y verde se aferran a prerrogativas y plazas plurinominales

Por MILENIO / revisión de SIPOT — En pleno debate por la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, dos aliados claves de Morena muestran nervios a flor de piel: el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Lo que en apariencia son partidos pequeños esconden en sus hojas de balance un entramado inmobiliario y flujos de recursos que explican por qué se resisten a recortar plurinominales y financiamiento público.

La discusión no es solo técnica. Es la pelea por quién conserva la caja registradora que financia oficinas, estructuras locales y, en muchos casos, una vida institucional sostenida más por prerrogativas que por la militancia. Si la reforma propone reducir curules plurinominales y adelgazar el presupuesto a partidos, las consecuencias materiales serán inmediatas.

Partido Bienes reportados Valor aproximado Prerrogativas 2025 Prerrogativas 2026 Votación reciente
PT 25 inmuebles (Sipot) 229.5 millones de pesos casi 680 millones 703.1 millones 3.3 millones, 5.48% (última elección federal)
PVEM 2 inmuebles reportados en CDMX 43.9 millones de pesos 838.1 millones 869.4 millones casi 5 millones, 8.41% (2024)

Lo que revelan los números

  • El PT declara 25 propiedades por ~229.5 millones de pesos, entre ellas su sede en Av. Cuauhtémoc valuada en 176.4 millones. Sus prerrogativas pasaron de 381.5 millones en 2018 a 703.1 millones en 2026, un salto del 84%.
  • El PVEM reporta apenas dos inmuebles en la Ciudad de México por 43.9 millones, pero recibe el mayor volumen de recursos públicos en proporción a su patrimonio declarado: sus prerrogativas crecieron 49% entre 2018 y 2026, hasta 869.4 millones.
  • Ambos partidos han ampliado su peso legislativo gracias a la alianza con Morena. Sus votos son hoy imprescindibles para aprobar reformas que requieren mayoría calificada.

Por qué importa esto para la gente

Recortar plurinominales y financiamiento significa menos dinero para los partidos. En la práctica puede reducir oficinas, programas sociales vinculados a estructuras partidarias y plazas de empleados. Pero también puede abrir una ventana para exigir transparencia: ¿quién paga las sedes? ¿cómo se compraron los inmuebles? Cuando la política se financia sin claridad, la ciudadanía pierde control sobre recursos que vienen de sus impuestos.

Lo que dicen los protagonistas

Los dirigentes aliadas ya se pronunciaron. Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en San Lázaro, sostuvo que la reforma «no era necesaria». El senador Luis Armando Melgar, del PVEM, rechazó, en palabras reproducidas públicamente, «entrar siquiera al debate» sobre tocar a los legisladores plurinominales. Esa posición basta para advertir que una reforma sin sus votos corre el riesgo de naufragar.

Transparencia a medias

La brecha entre lo que el PVEM reporta y lo que se percibe en su despliegue territorial genera dudas. El partido ha presumido compras estatales, como un edificio en San Luis Potosí, que no aparecen en los registros oficiales de transparencia. Ese contraste alimenta la idea de que la opacidad funciona como sistema de protección frente a recortes.

Alternativas y salidas

  • Vincular el financiamiento público a transparencia efectiva: registro público único de inmuebles y contratos.
  • Evaluar fórmulas que reduzcan privilegios sin dejar huérfanos a ciudadanos que hoy obtienen representación por vías plurinominales.
  • Limitar la compra de inmuebles con recursos públicos o crear topes y reglas claras para adquisiciones.
  • Convertir parte del presupuesto en recursos para capacitación ciudadana, educación cívica y fiscalización, en lugar de exclusivas para estructuras partidistas.

Conclusión

La reforma electoral que propone el Ejecutivo busca abaratar la democracia y fortalecer la representación ciudadana, según sus defensores. El problema es que para PT y PVEM la democracia tiene un precio muy tangible: las prerrogativas son su motor. Si la reforma no avanza con reglas claras de transparencia y sustitutos que no perjudiquen la representación, lo más probable es que la negociación termine protegiendo a quienes mejor supieron amasar inmuebles y presupuestos. Y entonces la promesa de cambiar el sistema se quedará, una vez más, en palabras.

Fuentes: Sistema de Portales de Obligaciones de Transparencia (Sipot); reportajes e investigación de MILENIO; declaraciones públicas de Reginaldo Sandoval y Luis Armando Melgar.

Con información e imágenes de: Milenio.com