Absuelven a expolicía en caso Uvalde y las familias estallan: «Les fallaron a los niños otra vez»

Por [Tu periódico]

Un jurado en Corpus Christi declaró no culpable al exagente Adrián Gonzales, de 52 años, acusado de no actuar durante la masacre en la escuela primaria Robb, en Uvalde, Texas. La decisión, conocida el miércoles tras varias horas de deliberación, dejó a familiares de las víctimas furiosos y exigió preguntas sobre la rendición de cuentas de las fuerzas del orden.

Gonzales afrontaba 29 cargos por presuntamente abandonar o dejar en peligro a menores durante el ataque de 2022, que dejó 19 niños de entre 9 y 11 años y dos maestras muertos. El atacante, de 18 años, fue abatido por las fuerzas del orden. Según fiscales y familiares, hubiera bastado acción temprana para reducir la tragedia; según la defensa, Gonzales sí arriesgó su vida en la respuesta.

Reacciones en la sala

  • Familiares expresaron su frustración. Javier Cazares, padre de la niña Jackie Cazares, dijo: «Les fallaron a los niños otra vez».
  • Gonzales, visiblemente aliviado, agradeció a Dios, a su familia y a sus abogados: «Gracias al jurado por considerar todas las pruebas».
  • El abogado defensor Nico LaHood reconoció el dolor de las familias: «No hay ganadores en esta situación porque todavía están de luto».

Contexto y datos comprobados

  • El ataque a la primaria Robb ocurrió en mayo de 2022; 21 personas fallecieron, entre ellas 19 niños y dos maestras.
  • Hasta 376 oficiales —entre guardias fronterizos, policías estatales y municipales, sheriffs y unidades tácticas— respondieron al incidente, según registros públicos.
  • Fueron necesarios 77 minutos y la llegada de una unidad especializada para neutralizar al tirador, según informes oficiales.
  • Un informe del Departamento de Justicia de enero de 2024 concluyó que hubo «una cascada de fallos en la cadena de mando» durante la respuesta.
  • Otro funcionario, Pete Arredondo, exjefe de policía del distrito escolar de Uvalde, enfrenta cargos y está siendo juzgado por separado.

Qué está en juego

La absolución de Gonzales no es solo un veredicto legal: es un espejo que devuelve al público dudas sobre cómo se responsabiliza a quienes protegen a la ciudadanía. Para las familias, la decisión reabre la herida; para la institución policial y legisladores, subraya la urgencia de revisar protocolos, mando y entrenamiento.

La escena se parece a una maquinaria que se detuvo en el peor momento: la cadena de mando, según el DOJ, funcionó como eslabones oxidados que cedieron bajo presión. Cuando hay 376 agentes en el terreno y la respuesta efectiva tarda más de una hora, la confianza pública queda maltrecha.

Propuestas y caminos a seguir

  • Reforzar protocolos claros de ataque en escuelas y delinear responsabilidades por jerarquía para evitar confusiones en el momento crítico.
  • Crear mecanismos independientes de investigación y supervisión que examinen la conducta de oficiales en incidentes masivos.
  • Invertir en formación específica y ejercicios de respuesta rápida con coordinación interagencial.
  • Impulsar apoyo psicosocial continuo a las familias afectadas y políticas de prevención en escuelas.

Lo que viene

La absolución de Gonzales no cierra el expediente social ni moral. Las familias seguirán buscando respuestas y justicia; los fiscales y la sociedad seguirán debatiendo hasta qué punto la ley puede, y debe, responsabilizar a individuos por decisiones tomadas en el caos. Mientras tanto, sigue el juicio contra otros responsables y permanece la demanda de reformas estructurales que eviten que una tragedia así se repita.

Fuentes: veredicto del tribunal en Corpus Christi, declaraciones de familiares y defensores, informe del Departamento de Justicia (enero de 2024) y registros públicos sobre la respuesta policial.

Con información e imágenes de: Milenio.com