Maritza Calva susurra sueños de México en la cuna de Mozart y estrena una elegía que atraviesa el Danubio
De Mixquiahuala a Viena: la flautista mexicana lleva el latido de su tierra, honra la memoria de su padre y pone en jaque la idea de que lo clásico no puede llorar.
Viena, enero de 2026. En la ciudad que consagró las partituras de Wolfgang Amadeus Mozart, una mexicana sube al escenario con una flauta que trae fuego y duelo a partes iguales. Maritza Calva García, egresada de la Facultad de Música de la UNAM y de la maestría en Interpretación de Música Mexicana del Conservatorio Nacional, llegará a la Semana de Mozart 2026 como intérprete y compositora, con una pieza que nace del luto y se presenta como puente entre la tradición europea y la pasión mexicana.
Su obra Elegía Mizquiyahuallan, para flauta sola y de aproximadamente siete minutos, es el corazón del viaje. “Fue conjunto de varias situaciones, la pérdida de mi papá… esto fue en 2024, entonces yo la terminé de crear el año pasado todavía en diciembre”, cuenta la propia artista. Esa elegía —un susurro íntimo— se estrenará en la Sala del Emperador de Viena el 27 de enero, y luego resonará en Salzburgo y Francia.
Un linaje musical que no entiende de fronteras
Maritza creció en una familia de músicos; la flauta fue el lazo y la herencia. Su tío, el maestro Marino Calva, figura reconocida por décadas en la escena orquestal mexicana, es descrito por la propia familia como faro y formador. Maritza ha sido flautista principal en la Orquesta Sinfónica Juvenil de México, la Orquesta Sinfónica de Mujeres del Nuevo Milenio y actualmente se desempeña en la Sinfónica de Alientos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, con la que grabó siete discos.
Sobre el escenario europeo la acompañarán el clarinetista (y familiar artístico) que mantiene viva la tradición, el guitarrista Alejandro Catalán —de formación ecléctica— y la soprano hidalguense Rosa María, junto con pianistas austriacos. El programa mezcla estreno y clásicos: desde la elegía personal de Calva hasta adaptaciones de José Pablo Moncayo y arias de Mozart que dialogan con la voz femenina.
Un festival que abre puertas para las mujeres
La presencia de Maritza en la Semana de Mozart 2026 se enmarca además en el Festival Internacional de Música de Mujeres, una plataforma que en esta edición busca visibilizar a compositoras y intérpretes femeninas. La artista reconoce la gestión de la soprano Alejandra Zavala Pickett y de la agencia Travel Nash como clave para unir a México, Colombia y Austria en esta iniciativa. “La plataforma será de música escrita por mujeres o interpretada por mujeres, eso me parece muy relevante”, señala Calva.
Docencia y tejido social
La flauta de Maritza no solo suena en salas europeas: su obra pedagógica y comunitaria la lleva a proyectos como Sonemos con Arturo Márquez en Morelos, la Orquesta Juvenil de Tepoztlán y actividades en Mixquiahuala de Juárez, Hidalgo, el pueblo natal de su familia. Para ella, la música es refugio y herramienta de reconstrucción: enseña, forma y convierte el duelo en puente.
Repertorio y calendario
| Fecha | Ciudad / Lugar | Obra | Duración aproximada |
|---|---|---|---|
| 27 de enero, 2026 | Viena — Sala del Emperador | Elegía Mizquiyahuallan (estreno) | 7 minutos |
| 30 de enero, 2026 | Salzburgo — HouseKat | Programa mixto: Mozart, Luvina (Daniel Díaz Espargo), arreglos y piezas mexicanas | varía |
| 31 de enero, 2026 | Samur (Francia) — Castillo Le Prieuré | Tierra de temporal (Moncayo, arreglo para trío) y piezas vocales de Mozart | 10 min (Moncayo) y otras |
Lo que está en juego
- Representación cultural: la gira es una vitrina para la música mexicana y el talento femenino en escenarios que históricamente han privilegiado el canon europeo.
- Memoria y salud emocional: la elegía de Calva cuestiona la idea de que la música clásica sea ajena al dolor cotidiano; es, dice ella, una herramienta de sanación.
- Educación y comunidad: la artista trae en su maleta no solo partituras, sino programas educativos para regresar a Hidalgo con nuevas fuerzas.
Contexto crítico
Que una flautista mexicana estrene una obra propia en la ciudad natal de Mozart es una victoria simbólica. Sin embargo, la visibilidad sigue siendo frágil: las plataformas internacionales dependen de gestores, agencias y redes que no siempre están al alcance de todas las artistas mexicanas. Iniciativas como el Festival Internacional de Música de Mujeres son pasos importantes, pero la apertura real requiere políticas culturales sostenidas, financiamiento y redes de apoyo que permitan a más creadoras viajar, grabar y enseñar sin depender de oportunidades aisladas.
Conclusión
Maritza Calva llega a Viena con la flauta en la mano y una elegía en el alma. No viaja como turista simbólica; viaja como heredera de una estirpe musical que transforma el duelo en arte y la música en acción social. Su estreno es un reclamo melódico: la música mexicana y femenina puede hablar —y susurrar— desde el corazón de Mozart hacia el mundo.
Fuentes: información y citas proporcionadas por la propia artista y su equipo; programa oficial de la Semana de Mozart 2026 y el Festival Internacional de Música de Mujeres (comunicado de prensa del proyecto).
