Coca-cola abandona venta de Costa coffee: golpe para la cadena y sus empleados
Venta frustrada tras ofertas de capital privado por debajo de lo esperado; Coca‑Cola detuvo la subasta en diciembre y conserva una pieza problemática en su portafolio
Coca‑Cola canceló sus planes de vender Costa Coffee después de que las ofertas de fondos de capital privado se quedaran por debajo de sus expectativas, poniendo fin en diciembre a un proceso de subasta que llevaba meses. La decisión, adelantada por fuentes cercanas al proceso y reportada por Financial Times, deja a la cadena británica en un limbo estratégico cuando sus números muestran señales claras de estrés.
Entre los participantes en las rondas finales estuvieron TDR Capital (propietario de Asda) y el fondo de situaciones especiales de Bain Capital, que opera Gail’s y PizzaExpress. En etapas previas se habían interesado Apollo, KKR y Centurium Capital (dueña de Luckin Coffee). El proceso fue gestionado por Lazard.
El grupo de refrescos buscaba alrededor de 2.000 millones de libras, una cifra notablemente inferior a las 3.900 millones de libras que pagó por Costa a Whitbread en 2018. El ajuste de precio esperado por Coca‑Cola y la falta de ofertas que alcanzaran ese umbral explican, según fuentes, la paralización del proceso.
| Concepto | Cifra |
|---|---|
| Compra de Costa (2018) | 3.900 millones de libras |
| Precio buscado en 2024 | ~2.000 millones de libras |
| Ingresos de Costa (2024) | ~1.200 millones de libras |
| Pérdida operativa (2024) | 13,5 millones de libras |
| Deterioro en China (2024) | 48,6 millones de libras |
| Deterioro división Express (2024) | 51 millones de libras |
Las cuentas presentadas ante el UK Companies House muestran que las pérdidas operativas de Costa se duplicaron, alcanzando 13,5 millones de libras sobre unos ingresos de 1.200 millones en 2024. La compañía atribuye la caída a la menor afluencia en tiendas físicas y a la competencia de rivales con precios más bajos.
El contexto es áspero: la inflación en los costes de materias primas (granos de café), el aumento de las cargas por seguridad social de los empleadores en Reino Unido y la competencia feroz —desde cafeterías independientes de gama alta hasta cadenas económicas como Greggs— han ajustado el margen de maniobra de Costa. El resultado es una cadena que no consigue rendir al nivel esperado por su dueño y cuyo valor en libros puede sufrir nuevas depreciaciones tras el fracaso de la venta.
Fuentes indican además que las negociaciones con TDR habrían ofrecido a Coca‑Cola la posibilidad de mantener una participación minoritaria en Costa, pero las ofertas no cumplieron con la valoración deseada. Una persona cercana señaló que la compañía aún podría reactivar la venta a mediano plazo.
El desenlace llega en un momento de relevo al frente de Coca‑Cola: el director de operaciones Henrique Braun se prepara para sustituir a James Quincey como director ejecutivo en marzo, mientras Quincey pasará a ser presidente ejecutivo. El movimiento sugiere que la matriz evaluará la estrategia de Costa bajo la nueva dirección, pero el fracaso de la subasta obliga a tomar decisiones difíciles a corto plazo.
Qué significa esto para usuarios, trabajadores y competencia
- Para los consumidores: posibilidad de cambios en la oferta o precios si Coca‑Cola decide recortar costes o relanzar formatos más económicos.
- Para empleados y franquiciados: mayor incertidumbre sobre inversiones, empleo y estrategia de expansión; Costa opera más de 2.700 locales en Reino Unido e Irlanda.
- Para la competencia: oportunidad para cadenas como Greggs o cafeterías independientes que puedan captar clientes sensibles al precio o a la experiencia.
En términos contables, el fracaso de la venta puede obligar a Coca‑Cola a depreciar aún más el valor de Costa en sus libros. En 2024 la compañía ya registró deterioros importantes en China y en la división Express, y no se descarta que sigan revisiones de valor si no mejora la demanda.
Escenarios posibles
- Reestructuración interna y esfuerzo por optimizar costes y formatos (más Express, digitalización y menús adaptados).
- Reintento de venta en el medio plazo si el mercado privado ofrece mejores condiciones.
- Alianzas o ventas parciales (participación minoritaria a socios estratégicos) para compartir riesgo.
- Mayor provisión por deterioro en los resultados de Coca‑Cola si las perspectivas no mejoran.
Como en una taza que se enfría en la barra, Costa passa ahora por un sorbo amargo: la marca más grande de cafeterías del Reino Unido queda bajo lupa, y las decisiones que tome Coca‑Cola en los próximos meses marcarán si la cadena recupera calor o termina perdiendo su aroma en el mercado.
Fuentes: Financial Times, Gregory Meyer (Nueva York), UK Companies House y personas familiarizadas con el proceso.
