Louise noelle gras sacude al gremio: «la avaricia inmobiliaria está devorando nuestro patrimonio»

Ciudad de México. La doctora Louise Noelle Gras, investigadora emérita de la UNAM, llega al Palacio de Bellas Artes el 21 de enero para recibir la Medalla Bellas Artes 2025 en materia de Patrimonio, un galardón que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL) entrega como reconocimiento a «su contribución en los procesos de investigación historiográfica de la arquitectura del siglo XX y la gestión cultural en defensa y divulgación del patrimonio artístico de México». Emocionada, confiesa que el premio le dice que «has trabajado por el buen camino», pero advierte que el panorama del patrimonio arquitectónico mexicano está en peligro.

Contexto

Con más de cuatro décadas de trabajo en la UNAM, participación en Docomomo México y una trayectoria dedicada a documentar casas, edificios públicos y planes urbanos del siglo XX, Noelle Gras habla sin rodeos: los sismos de 1985, 2017 y los recientes episodios que han marcado la última década, el envejecimiento acelerado de materiales y la presión del mercado inmobiliario forman una tormenta perfecta que amenaza obras valiosas. Según la Unesco, el campus central de la UNAM y la casa de Luis Barragán son Patrimonio Mundial; sin embargo, muchas joyas del siglo XX siguen sin la protección efectiva que requieren.

La advertencia

«Es como si te dijeran que has trabajado por el buen camino», dice la historiadora, pero enseguida clava la puya: «Persiste quien no le importa preservar el patrimonio con tal de hacer un buen negocio; se destruyen obras valiosas para edificar torres rentables». Señala además un problema técnico que pocos discuten: muchos edificios modernos no se calcularon para los códigos sísmicos actuales y los materiales empleados en su momento no están pensados para durar 70 u 80 años sin mantenimiento.

Amenazas y responsabilidades

Noelle Gras divide las amenazas en dos grandes bloques: fenómenos naturales y avaricia humana. En su diagnóstico aparecen elementos concretos:

  • Desfase de normas estructurales: muchos inmuebles construidos en las décadas medias del siglo XX se diseñaron con códigos anticuados.
  • Envejecimiento de materiales: plásticos que amarillean, sellos que fallan, recubrimientos que se degradan.
  • Presión inmobiliaria: demolición preventiva para aprovechar suelo con torres de departamentos y rendimientos rápidos.
  • Vacíos legales: la Ley federal sobre monumentos y zonas arqueológicos, artísticos e históricos data de 1972 (con modificaciones en 1982) y necesita revisiones para frenar la especulación.

Propuestas urgentes

La galardonada no se queda en la queja. Sus propuestas combinan técnica y política pública:

  • Inventarios y documentación: continuar y ampliar el trabajo de Docomomo y archivos universitarios para que cada bien tenga ficha, planos y diagnóstico.
  • Mantenimiento obligatorio: exigir planes periódicos de conservación a propietarios públicos y privados.
  • Reforma legal: actualizar la ley federal de monumentos para limitar demoliciones por lucro y crear instrumentos que faciliten sanciones y medidas preventivas.
  • Retrofitting y conservación caso por caso: no recetas únicas; hay que adaptar soluciones por tipo de edificio, valor patrimonial y contexto urbano.
  • Incentivos fiscales: dar estímulos a propietarios que restauren con criterios de conservación y eficiencia energética.
Amenazas Propuestas
Demoliciones por lucro inmobiliario Revisar la ley federal de monumentos; sanciones y protección efectiva
Edificios no calculados para sismos actuales Programas de evaluación y refuerzo sísmico
Envejecimiento de materiales y falta de mantenimiento Planes obligatorios de conservación para propietarios
Expansión urbana desordenada Optimizar predios y promover la reutilización adaptativa (ej. Casa Lamm)

Casos y ejemplos

Noelle Gras cita ejemplos positivos: la Casa Lamm ha incorporado anexos respetuosos que muestran que se puede compatibilizar crecimiento y conservación. También recuerda a Pedro Ramírez Vázquez, quien señalaba que muchas obras se hicieron «para el momento, no para la eternidad», lo que obliga hoy a intervenir sin borrar la huella original.

Llamado a instituciones y ciudadanos

El mensaje va dirigido tanto a las instituciones culturales como a los propietarios: los primeros, «hacen lo que pueden dentro de sus límites»; los segundos, temporales o privados, tienen responsabilidad directa: mantener las obras para garantizar continuidad. Noelle Gras pide una revisión urgente de la ley de 1972 y una política pública que empareje la balanza entre patrimonio y negocio.

Un legado de palabras, no de muros

Como historiadora, su obra no son edificios sino libros y fichas que ahora sirven de respaldo para defender el patrimonio. «Cuando empecé, pocos investigaban con datos reales: fechas, planos, análisis. Dejo publicado un vasto conocimiento que dialoga con generaciones», dice. Su consejo para jóvenes arquitectos es tajante: no demuelan para reconstruir; ahorrar energía y recursos implica preservar y adaptar.

¿Qué sigue?

El 21 de enero, a las 12:00 en el Palacio de Bellas Artes, el INBAL entregará la Medalla Bellas Artes 2025 a Louise Noelle Gras. Más que un tributo personal, el acto se perfila como un llamado público: la protección del patrimonio no es nostalgia, es política urbana, seguridad sísmica y sentido común ecológico. Si la sociedad escucha, dice Noelle Gras, todavía hay tiempo para salvar muchas piezas claves de nuestra memoria colectiva.

Por: [Tu nombre], especial para este diario. Información basada en la entrevista con la doctora Louise Noelle Gras y datos de INBAL, Unesco, Docomomo y UNAM.

Con información e imágenes de: Milenio.com