Motos, en la mira del crimen: 1 de cada 3 vehículos robados en México durante 2025 fue una motocicleta
Por: Redacción
El paisaje de la movilidad en México ha cambiado y, con él, la atención del crimen organizado. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), con corte a noviembre de 2025, del total de 105,435 robos de vehículo reportados en el país, 40,334 correspondieron a motocicletas. Es decir, el 38.25 por ciento de los vehículos robados fue una moto: de cada tres hurtos de vehículo, poco más de uno fue una motocicleta.
Qué dicen las cifras
Las estadísticas muestran dos dinámicas claras en el robo de motos:
- Robo sin violencia: 30,548 casos, equivalente al 75.73% del total de robos de motocicleta. Esto sugiere que la mayoría de las motos son sustraídas mientras están estacionadas, sin confrontación física ni intimidación.
- Robo con violencia: 9,786 casos, o 24.26% del total. En este grupo se agrupa el uso de la fuerza o la amenaza sobre la víctima.
Por entidad, el Estado de México registró la cifra más alta con 7,351 robos de motocicleta de enero a noviembre de 2025; enero fue el mes más crítico con 1,143 casos. En el extremo opuesto aparecen estados con muy baja incidencia: Coahuila reportó cero casos en 2025; le siguen Campeche (26), Yucatán (46), Nuevo León (140) y Durango (167).
Resumen numérico
| 概念 | Valor |
|---|---|
| Total robos de vehículo (ene–nov 2025) | 105,435 |
| Robos de motocicleta | 40,334 (38.25%) |
| Robos sin violencia (motos) | 30,548 (75.73% de robos de motos) |
| Robos con violencia (motos) | 9,786 (24.26% de robos de motos) |
| Entidad con más robos de moto | Estado de México: 7,351 |
| Entidades con casi cero robos | Coahuila (0), Campeche (26), Yucatán (46) |
Por qué aumentan los robos de motocicleta
El crecimiento de los robos no es independiente del aumento del parque de motos. Datos recabados por DOMINGA indican que México tiene cerca de nueve millones de motocicletas en circulación. Estas unidades se han vuelto esenciales para la movilidad urbana y para la economía informal y digital: repartidores de comida, paquetería y mensajería, así como trabajadores independientes, dependen de ellas.
Hay varias razones por las que las motos son ahora un objetivo atractivo para delincuentes:
- Son ligeras y fáciles de mover o esconder.
- Su menor valor unitario facilita la reventa rápida, tanto en el mercado informal como desarmadas por partes.
- Muchos vehículos no cuentan con sistemas de localización o seguros adecuados.
- El crecimiento de plataformas de reparto (con ingresos estimados en 2024 en 2,530 millones de dólares) multiplicó la presencia de motos en calles y colonias, ampliando la «oferta» para el delito.
- Fallas en la cadena de registro y control de autopartes facilitan el comercio ilícito.
Impacto social y económico
Para muchas familias la moto no es un lujo, es una herramienta de trabajo. Cuando una unidad se pierde por robo, se afecta el ingreso diario, se interrumpe la cadena de servicios y se generan gastos que muchas veces no pueden cubrirse. Además, la percepción de inseguridad reduce la movilidad y obliga a inversión en medidas de prevención —candados, rastreadores, seguros— que encarecen la operación de quienes ya ganan poco.
Qué están haciendo y qué falta
Algunas autoridades locales han intensificado operativos, verificación de deshuesaderos y coordinación con plataformas, y se han promovido campañas para fomentar el uso de seguros y sistemas de localización. Sin embargo, persisten vacíos:
- Insuficiente registro nacional y homogéneo de autopartes y motos recuperadas.
- Limitada regulación y fiscalización del mercado de venta de motocicletas y refacciones.
- Escasa inversión en ciencia forense especializada para identificar piezas robadas.
- Baja adopción de tecnologías de rastreo en flotas y para usuarios particulares por costos y falta de incentivos.
Recomendaciones prácticas y políticas
Para reducir la vulnerabilidad de las motos se requieren acciones combinadas de autoridades, empresas y ciudadanos:
- Fortalecer el registro claro y nacional de motocicletas y de refacciones, con consultas públicas para identificar piezas robadas.
- Incentivar la instalación de sistemas de geolocalización y seguros asequibles, mediante subsidios o descuentos fiscales para repartidores.
- Mayor control y fiscalización de chatarrerías y centros de despiece; sanciones efectivas contra mercados ilícitos de partes.
- Operativos focalizados y coordinación interinstitucional entre municipios y estados para cortar rutas de comercialización de motos robadas.
- Campañas informativas para usuarios sobre medidas de prevención sencillas: anclajes, bloqueos de dirección, estacionamiento en lugares iluminados y uso de seguros.
- Promover esquemas de formalización y derechos laborales en el sector delivery que reduzcan la precariedad y permitan invertir en prevención.
Voces desde la calle
Motociclistas y repartidores entrevistados en distintas ciudades narran la tensión cotidiana: dejar la moto un rato para una entrega o una diligencia es exponerse a perder el ingreso del día. Muchos optan por inversiones pequeñas pero efectivas —grilletes, alarmas—; otros consideran que la solución requiere políticas públicas que faciliten seguros y regulen el mercado de piezas.
Conclusión
El dato es claro: en 2025 las motocicletas dejaron de ser un objetivo secundario y se convirtieron en prioridad para el crimen. Atacar el problema exige tanto herramientas técnicas —mejor registro, rastreo y control de piezas— como políticas sociales que protejan a quienes dependen de la moto para vivir. La respuesta no puede ser solo represiva: necesita prevención, regulación y apoyo a la economía que gira alrededor de estas unidades. Si las instituciones, las empresas y la sociedad actúan con coordinación, es posible reducir el riesgo y recuperar la confianza en la calle.
Fuentes: Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (corte noviembre 2025) y datos compilados por DOMINGA.
