Indaga EU ‘huachicol’ fiscal de los cárteles mexicanos

Washington.— El senador demócrata Ron Wyden, miembro del Comité de Finanzas del Senado de Estados Unidos, abrió una investigación sobre una red de contrabando de combustibles que, según reportes oficiales, ha permitido a cárteles mexicanos desviar envíos de diésel y otros hidrocarburos por miles de millones de dólares, eludiendo controles aduaneros y fiscales para alimentar actividades delictivas transfronterizas.

En cartas fechadas el 19 de diciembre de 2025 y dirigidas a siete navieras, Wyden solicitó información detallada sobre los protocolos de diligencia debida en la cadena de suministro, mecanismos para verificar la identidad de clientes y procedimientos de cumplimiento con sanciones internacionales, en particular las administradas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Las empresas tienen hasta el 10 de enero de 2026 para responder.

Qué investigan y por qué importa

Según el documento del senador y reportes de autoridades mexicanas, el esquema —conocido en México como huachicol fiscal— funciona así: buques tanque cargan diésel en puertos de Estados Unidos y lo declaran, al cruzar la frontera, como otro producto petrolero no sujeto al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), por ejemplo aceite lubricante industrial. Al llegar a puertos mexicanos, la carga no se entrega a instalaciones oficiales, sino que se descarga directo en camiones que la distribuyen a gasolineras y depósitos controlados por organizaciones criminales.

Wyden advirtió que esos ingresos fortalecen a los cárteles, que a su vez fabrican y trafican fentanilo, cocaína y otras drogas hacia Estados Unidos, y financian violencia y corrupción que afectan a comunidades de ambos lados de la frontera. “Quiero asegurarme de que tanto las navieras como el gobierno estadunidense hagan todo lo posible para cortar este flujo de dinero”, declaró el senador.

Navieras requeridas

Compañía
TORM
Teekay
Scorpio Tankers
Norden
International Seaways
Frontline
CMBTech

Un caso concreto

Como ejemplo de la práctica investigada, el documento cita la incautación en marzo de 2025 en el puerto de Altamira, Tamaulipas, del buque tanque Challenge Procyon, con bandera de Singapur, que transportaba 10 millones de litros de diésel ilícito. Ese episodio puso en evidencia cómo operan las rutas marítimas y logísticas que, según autoridades, facilitan el mercado negro de hidrocarburos.

Impacto en la vida cotidiana

El contrabando de combustibles no es un problema técnico reservado a aduanas y tribunales: tiene consecuencias directas para la sociedad. El dinero que deja el huachicol fiscal alimenta violencia en barrios y carreteras, erosiona la recaudación fiscal que financia servicios públicos y perjudica a empresarios honestos que cumplen impuestos. En la práctica, es como si una arteria financiera que debería irrigar escuelas y hospitales fuera desviada para fortalecer bandas criminales.

Qué puede hacer el gobierno y qué piden los legisladores

  • Mayor coordinación bilateral entre autoridades aduaneras, fiscales y de inteligencia de México y Estados Unidos.
  • Controles más estrictos sobre la documentación de carga, verificación de destinatarios y trazabilidad en la cadena logística marítima.
  • Aplicación rigurosa de sanciones financieras y revisión de contratos y compañías intermediarias que faciliten el comercio irregular.
  • Uso de tecnología —rastreo AIS, imágenes satelitales y análisis de datos— para detectar transferencias y descargas irregulares en puertos y playas.

Retos y matices

Eliminar esta red no será inmediato. Hay dificultades prácticas: corrupción en puntos de control, complejas estructuras societarias que ocultan beneficiarios, y el valor económico que representa el mercado negro del combustible. Además, la responsabilidad es compartida: no sólo redes criminales, sino fallas regulatorias y vacíos en la supervisión comercial facilitan el negocio ilícito.

Qué pueden esperar los ciudadanos

La investigación del senador Wyden puede derivar en sanciones económicas a empresas o personas que hayan facilitado el comercio irregular, cambios regulatorios y una mayor presión diplomática para cerrar rutas financieras del crimen organizado. Para la población, eso puede traducirse a mediano plazo en una reducción del flujo de recursos que alimentan violencia y en mejor recaudación para servicios públicos si se logra cortar el circuito del huachicol fiscal.

Conclusión

La pesquisa de Estados Unidos pone foco sobre una práctica que conecta el comercio marítimo internacional con la economía delictiva en México. Es una oportunidad para que gobiernos, empresas y sociedad civil cierren brechas de transparencia y control. Si la meta es debilitar a los cárteles, la herramienta no será sólo la represión policial, sino también mejorar la trazabilidad comercial y la cooperación bilateral para que los recursos que deben servir al bienestar público no terminen en manos del crimen.

Seguiremos la evolución de la investigación y las respuestas de las navieras y las autoridades para informar sobre los pasos concretos que se tomen en los próximos meses.

Con información e imágenes de: Milenio.com