Restitución en marcha: 1,2 millones ya recuperaron ahorros tras la disolución de Ueno Bank

Informe de nuestra corresponsal, Flavia Borja — Asunción

El Banco Central de Paraguay informó este sábado que de los casi tres millones de clientes afectados por la disolución de Ueno Bank, cerca de 1,2 millones ya han recibido la restitución de sus ahorros. El proceso, según la entidad, comenzó por quienes tienen cuentas en otros bancos y no registran deudas, y las autoridades esperan que alcance al 97% de los afectados.

La noticia alivia a miles de familias que vieron sus recursos congelados de la noche a la mañana. «Recuperé lo justo para pagar el alquiler y la medicación de mi madre», cuenta María, una clienta de Asunción que prefirió no dar su apellido. Para ella y para pequeños comerciantes, la devolución fue como abrir una llave después de mucho tiempo sin agua: necesaria, pero insuficiente si el sistema no garantiza que no vuelva a fallar.

Los hechos comprobables, consignados por el Banco Central de Paraguay, muestran avances concretos: la logística de transferencia y la priorización de cuentas sin deudas han permitido acelerar pagos iniciales. Sin embargo, la dimensión del golpe económico exige claridad sobre por qué la entidad llegó a la disolución y quiénes deben rendir cuentas. Los vacíos de supervisión y las señales tempranas que no fueron atendidas son preguntas que la ciudadanía merece ver respondidas con documentos y plazos claros.

El impacto social no es homogéneo. Mientras algunos recuperaron sus depósitos completos, otros enfrentan trámites engorrosos para demostrar titularidad o disputas por saldos con tarjetas y préstamos. Las personas con deudas están destinadas a esperar los cruces de información y las compensaciones, lo que puede demorar la restitución y agravar situaciones de vulnerabilidad. En barrios populares ya se reflejan tensiones: comercios con menos liquidez, retrasos en pagos a proveedores y aumento de incertidumbre.

Las autoridades financieras deben combinar rapidez y rigor. La restitución masiva es urgente, pero también lo es la transparencia en la investigación sobre las causas de la quiebra. La ciudadanía necesita saber si hubo negligencias, fallas en la supervisión o malas prácticas internas. Asimismo, organizaciones de consumidores y legisladores exigen mecanismos para proteger a los ahorradores más pobres en futuros colapsos, incluyendo límites efectivos de garantía y protocolos de intervención temprana.

En clave constructiva, especialistas consultados por este diario sugieren tres prioridades: acelerar los pagos pendientes sin sacrificar controles mínimos, crear un canal público y auditable donde los afectados puedan consultar el estado de su trámite, y fortalecer la normativa para la supervisión bancaria con criterios de prevención y sanciones disuasorias. Estas medidas apuntan a que la restitución no sea solo un parche, sino parte de una respuesta que reduzca la probabilidad de repetir una crisis similar.

Mientras tanto, en la calle, el sentimiento es una mezcla de alivio y recelo. Recuperar parte del dinero no borra la lección: la confianza en el sistema financiero se construye con previsibilidad y con instituciones que rindan cuentas. El Banco Central de Paraguay marcó el camino al informar los números iniciales, pero la historia exige más que cifras: pide explicaciones, reparación integral para los más dañados y políticas públicas que pongan la protección del ahorro popular en el centro.

Flavia Borja, desde Asunción

Con información e imágenes de: France 24