Ueno Bank: el estado libera pagos a pequeños ahorristas y la calle exige respuestas
El Banco Central del Paraguay inicia la devolución a clientes minoristas mientras crecen las protestas y la incertidumbre por los fondos restantes
El Banco Central del Paraguay comenzó esta semana a realizar pagos a pequeños ahorristas de Ueno Bank, la entidad intervenida por problemas de solvencia que puso en vilo a miles de depositantes. Según un comunicado del propio Banco Central del Paraguay, esta primera etapa atiende a quienes cumplen los requisitos fijados por las autoridades para priorizar a los sectores más vulnerables.
La medida, aunque celebrada por quienes recuperan al menos una parte de sus ahorros, no apacigua el reclamo público. Reportes de ABC Color y Última Hora muestran imágenes de filas y concentraciones frente a sucursales y oficinas regulatorias. «Nos dieron una planilla y nos dicen que volverán, pero no sabemos cuándo ni cuánto», relató una ahorrista que esperaba su turno y prefirió no dar su nombre.
La intervención de la Superintendencia de Bancos, anunciada como respuesta a señales de iliquidez y riesgo, dejó expuestas las fallas del sistema de supervisión, según analistas consultados por este diario. Para muchas familias, el banco no es abstracción: es la cuenta donde llega el sueldo, la reserva para emergencias y la seguridad para el pago de servicios. Ver esos ahorros en pausa es como ver tambalear el piso de la casa.
Desde la calle se escuchan demandas claras: transparencia en el proceso, auditorías públicas, calendario de pagos y garantías para los depositantes que aún esperan. Activistas sociales y representantes de consumidores exigen además que la Superintendencia y el Banco Central expliquen por qué no se detectaron a tiempo los desequilibrios y qué medidas concretas tomarán para evitar nuevas rupturas de confianza.
Las autoridades sostienen que la prioridad es proteger a los depósitos más pequeños y evitar efectos sistémicos. Sin embargo, la opacidad en la comunicación y la lentitud percibida alimentan sospechas y teorías sobre responsabilidades no aclaradas. Especialistas en regulación financiera consultados por este periódico insisten en la necesidad de auditores independientes y en abrir expedientes públicos que permitan a la ciudadanía seguir el destino de los activos del banco intervenido.
Más allá del corto plazo, el caso plantea preguntas políticas y sociales: ¿qué tan robustas son las redes de protección para quienes menos pueden soportar una crisis bancaria? ¿Quién asume la carga cuando fallan controles preventivos? En voz de organizaciones de consumidores citadas por Última Hora, la respuesta debe pasar por un refuerzo de la regulación, mejor comunicación y mecanismos efectivos de reparación para las víctimas.
El episodio de Ueno Bank obliga a las autoridades a dar más que promesas: datos verificables, plazos y responsables. Mientras tanto, ciudadanos y ahorristas siguen a la espera, con la sensación de que la restitución parcial no basta si no viene acompañada de respuestas claras y garantías de no repetición. Fuentes consultadas: Banco Central del Paraguay, Superintendencia de Bancos, ABC Color y Última Hora.

