Mélenchon agita la campaña: respalda a Palestina y propone avanzar hacia el desarme nuclear
El líder de la izquierda radical reaviva el debate sobre seguridad y derechos humanos en plena carrera electoral
Jean‑Luc Mélenchon volvió a colocar en el centro del tablero dos asuntos que polarizan: el apoyo explícito a la causa palestina y una apuesta por el desarme nuclear que, según declaraciones reproducidas por Le Monde, pretende abrir un proceso hacia la eliminación progresiva de las armas atómicas francesas. Las palabras del candidato han encendido tanto a simpatizantes como a críticos, y prometen marcar el tono de la campaña de 2027.
Que un político de su peso relance públicamente el apoyo a Palestina no es sorpresa absoluta. Mélenchon ha defendido históricamente una postura crítica frente a las políticas israelíes y ha pedido mayor protección para la población civil en Gaza y Cisjordania. Lo novedoso es la combinación con una promesa explícita acerca del arsenal nuclear: Francia es hoy la principal potencia nuclear dentro de la Unión Europea y, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), mantiene cientos de ojivas en su inventario. Cambiar esa política implica no solo un debate ético, sino un plazo y costos económicos y geoestratégicos reales.
En la práctica, el planteamiento de desarme abre tres frentes: el doméstico, por el impacto en empleo y tecnología en sectores como la construcción naval y la industria de defensa; el diplomático, porque implicaría negociar garantías con aliados y rivales; y el electoral, al colocar a Mélenchon en una posición que puede movilizar a la izquierda y alarmar a votantes preocupados por la seguridad.
En la calle, la reacción fue mixta. Una profesora de Nantes valoró la coherencia moral del gesto y lo vinculó a prioridades sociales: «Si hay que escoger entre gastar en armas o en hospitales, yo sé qué prefiero». En contraste, un exempleado de la industria de defensa en Brest expresó temor: «El desarme suena bien en abstracto, pero aquí hay familias cuyo sustento depende de esos contratos».
Desde el centro y la derecha, la jugada ya es leída como un riesgo para la credibilidad estratégica de Francia. Analistas consultados por Le Monde advierten que cualquier reducción del arsenal requeriría pasos verificables y alianzas internacionales, algo complejo en un mundo con tensiones crecientes.
La propuesta de Mélenchon obliga a confrontar valores y realidades: la búsqueda de justicia internacional y el costo de la seguridad tradicional. Más allá del impacto mediático, el debate que abre tocará presupuestos, política industrial y la imagen internacional de Francia, y exigirá respuestas concretas sobre plazos, compensaciones laborales y garantías diplomáticas.

