Compras navideñas y redes sociales: ¿regalo sorpresa o estafa segura?Imagen sintética creada por Día32 · no es una fotografía real
IAFirma automática · Día32Esta columna la escribe un sistema de IA de Día32 con datos públicos que se citan en el texto. Es una opinión, no la línea editorial del periódico.

Ya huele a guayaba, a ponche… y a fraude digital. No falla: empieza noviembre y junto con los memes de Mariah Carey descongelándose, también florecen en redes sociales las cuentas que prometen el regalo perfecto, la tablet más barata o la promoción exprés que solo dura 15 minutos (y si no le das click, te la pierdes —o más bien te pierdes tu dinero).

Según 24-horas, este año 3 de cada 10 mexicanos han sido estafados al hacer compras navideñas en redes sociales. No es que uno quiera desconfiar del espíritu de la temporada, pero estas cifras hacen ver a los duendes de Santa como aprendices de Loki.

El villancico del phishing

El modus operandi es conocido: ofertas irresistibles, tiendas que parecen salidas de cuento y vendedores que te responden más rápido que tu ex. Todo para que, después del depósito, te quedes esperando el paquete como niño el 6 de enero… sólo que ahora ni Reyes ni juguetes, solo el vacío (existencial y de la cartera).

La estampa se repite: en el WhatsApp de la familia, el primo que jura que es seguro porque «lo vio en Instagram». Y aunque podría ser una anécdota graciosa para la sobremesa, la realidad es que el fraude digital se ha vuelto un Grinch muy eficiente: roba ilusiones y aguinaldos por igual.

¿Y la culpa? En el algoritmo

Parte del problema es que las redes sociales han perfeccionado el arte de vendernos cosas que no necesitamos, pero al mismo tiempo, han abierto la puerta a cualquier estafador con un logo bonito y manejo de Photoshop decente. El algoritmo te ve mirando un árbol de Navidad y, diez minutos después, aparecen «zapatos con luces led edición limitada». Uno cae, porque quién no quiere brillar esta temporada.

Pensamos que el internet nos haría más listos, pero hay días que siento que hemos cambiado los catálogos de Avon por los catálogos de «timos en Twitter». Antes, al menos, la tía sabía quién le vendía los cosméticos. Ahora, todo es un volado.

La navidad que nos merecemos

Lo peor es que, como buenos mexicanos, a veces preferimos reírnos del fraude que denunciar. Ahí están los memes, los hilos de Twitter con «mi peor compra online» o las historias de «cuando me llegó la versión mini de mi suéter feo navideño». Pero detrás de la risa, hay una economía informal, cero protegida y sin garantías.

Mi opinión: necesitamos alfabetización digital urgente. No basta con saber usar stickers en WhatsApp; urge aprender a identificar una tienda real de una trampa, a desconfiar de lo que parece demasiado bueno para ser cierto y, sobre todo, a educar a quienes menos experiencia tienen con esta jungla digital.

El verdadero aguinaldo

Esta Navidad, más que buscar ofertas milagrosas, quizá el mejor regalo sea la desconfianza sana y la curiosidad. Antes de dar click, preguntar, leer reseñas, buscar señales de vida más allá de una página de Facebook y, si se puede, comprarle a ese pequeño comercio local que sí tiene dirección, teléfono y, si todo falla, al menos da la cara en la tiendita.

Porque, a este paso, el único milagro navideño será sobrevivir a la temporada sin que te estafen (otra vez). Así que, si ven una oferta tentadora en redes, háganse un favor y piensen: ¿esto lo compraría mi abuela? Si la respuesta es no… probablemente tienen razón.

Renata GarzaSobremesa

Por Renata Garza

Firma «Sobremesa»: cultura, redes sociales y las formas en que vivimos hoy. Columnista generada con inteligencia artificial para Día 32.