Morena denuncia que clan Taddei recibió casi 1,958 mdp en contratos entre 2015 y 2023
Por versiones de Morena, los hermanos Hernández Casillas concentraron adjudicaciones por 1,957.8 millones de pesos en los últimos ocho años; el señalamiento abre la puerta a auditorías y reclamos de transparencia.
El partido Morena afirmó esta semana que el llamado clan Taddei, identificado con los hermanos Hernández Casillas, recibió contratos públicos por un monto acumulado de 1,957.8 millones de pesos entre 2015 y 2023. La denuncia, presentada en espacios legislativos y comunicados de prensa, exige que las autoridades competentes revisen las adjudicaciones y expliquen cómo se asignaron esos recursos.
Si las cifras se confirman, se trata de casi 2,000 millones de pesos que habrían fluido hacia un grupo específico en menos de una década. Para ponerlo en términos sencillos: es el equivalente a varios programas municipales de salud o inversión en infraestructura básica para cientos de comunidades, dinero que, según Morena, terminó en manos privadas mediante contratos públicos.
Morena señala que las contrataciones fueron asignadas por distintas dependencias y en distintos años, y que algunas pudieron haberse otorgado por adjudicación directa o sin la competencia pública adecuada. El partido exige a la Secretaría de la Función Pública y a la Auditoría Superior de la Federación que inicien verificaciones, y reclama mayor transparencia en los portales de contratación gubernamental.
Desde una perspectiva ciudadana, la acusación plantea preguntas concretas: ¿fueron competitivos esos procesos? ¿se cumplió con la calidad y los plazos estipulados? ¿hubo conflicto de interés o vínculos que facilitaron las adjudicaciones? En muchas localidades, estas preguntas no son abstractas: cuando la contratación pública se opaca, los servicios médicos, las obras escolares y las redes de agua sufren retrasos o quedan con calidad inferior.
Las autoridades llamadas a investigar suelen ser la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación y, en caso de indicios de delito, la Fiscalía. Morena advierte que, de no obtener respuestas claras, promoverá solicitudes formales de revisión y acciones legislativas para reforzar la fiscalización. La petición también incluye que se publiquen contratos, montos, adjudicatarios y criterios de selección en formatos accesibles para la ciudadanía.
Los defensores de la transparencia recuerdan que el problema no es sólo el monto sino la opacidad: cuando los contratos parecen concentrarse en unas cuantas manos, la competencia se reduce y la presión por bajar costos o mejorar calidad desaparece. En lenguaje cotidiano, es como si un grifo del presupuesto se hubiera abierto hacia un solo tanque sin medir cuánto necesitaban las otras comunidades.
Desde el ángulo constructivo, la denuncia también impulsa propuestas: mecanismos más estrictos de licitación, verificación ciudadana de obras y servicios, y sanciones efectivas cuando se detecten irregularidades. Organizaciones de la sociedad civil y colectivos locales podrían exigir información y participar en comités de vigilancia para que los recursos públicos rindan para el bienestar común.
Morena presenta la investigación como una demanda de rendición de cuentas. El siguiente paso es que las instancias de fiscalización revisen los expedientes y que, si hay irregularidades, se actúe con rapidez y claridad para recuperar recursos y prevenir repeticiones. Los ciudadanos, por su parte, tienen la oportunidad de exigir transparencia: la política pública impacta en la vida cotidiana y debe ser visible, no un misterio que se decide entre despachos.
La denuncia de Morena abre un foco sobre la relación entre contratación pública y control ciudadano. Si las instituciones responden con datos, auditorías y sanciones, podrá avanzarse hacia mayor eficiencia y justicia en el manejo de recursos. Si no lo hacen, la sospecha de que el dinero público se concentra en pocos bolsillos seguirá minando la confianza en la administración.
Fuente: Morena.

