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Asf exige contratos del órgano electoral ligados a taddei en Guerrero

La Auditoría Superior de la Federación pidió al gobierno estatal información sobre recursos federales entregados al IEPC para contratos con empresas presuntamente vinculadas a Taddei.

La exigencia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al Gobierno de Guerrero de entregar contratos y documentación sobre convenios del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) pone otra vez bajo la lupa el uso de recursos públicos en la organización de la vida democrática. Según la solicitud formal de la ASF, se requiere preciso detalle de pagos y adjudicaciones a empresas que, en los documentos que revisa el órgano fiscalizador, aparecen vinculadas a Taddei.

Esto no es solo un choque de siglas o trámites administrativos. Cuando los recursos federales destinados a garantizar elecciones limpias se mezclan con empresas de dudosa relación, lo que está en juego es la confianza ciudadana. La sociedad espera que el dinero que viene de la Federación se use para garantizar urnas, capacitación de funcionarios electorales y sistemas de información confiables, no para engrosar contratos opacos que parecen más un negocio que un servicio público.

La ASF, fuente que conoce los detalles técnicos de la revisión, pidió copias de contratos, facturas, órdenes de pago y listados de proveedores del IEPC. El objetivo oficial es definir si hubo irregularidades en el uso de recursos federales transferidos al instituto. Si se confirman vínculos entre empresas proveedoras y personas identificadas como Taddei, podrían derivarse sanciones administrativas o penales, además de la devolución de recursos.

Para la gente común, las consecuencias son concretas: menos recursos para políticas sociales si el erario se destina mal, erosión de la legitimidad de los procesos electorales y un mensaje peligroso de impunidad. Imaginemos una mesa de vecinos que organiza una rifita para arreglar la cancha del barrio; si quien administra lo recaudado contrata a un pariente sin justificar por qué, esa comunidad pierde la fe y la cooperación. Lo mismo ocurre a escala estatal cuando las instituciones fallan en transparencia.

El IEPC y el gobierno de Guerrero tienen la responsabilidad de responder rápido y con pruebas. La transparencia no es un gesto cosmético; es la manera de evitar que sospechas validas se conviertan en desconfianza crónica. La ASF marca un paso inicial: pedir papeles. La ciudadanía y la prensa deben exigir que esos papeles se publiquen, que se expliquen las adjudicaciones y que, si hay irregularidades, se actúe sin preferidos.

Organizaciones sociales y académicos consultados por este medio insisten en medidas claras: publicar contratos en formato legible, abrir auditorías públicas y proteger a denunciantes. También proponen revisar los mecanismos de contratación del IEPC para que no dependan de adjudicaciones directas opacas sino de procesos competitivos y abiertos.

En Guerrero se juega una prueba de madurez institucional. La Auditoría Superior de la Federación ha dado el primer paso al solicitar la información. Ahora corresponde al Estado, al órgano electoral y a la sociedad civil convertir la sospecha en claridad, la opacidad en rendición de cuentas y la desconfianza en garantías reales para la próxima elección.

Con información e imágenes de: Reforma