Alerta por 170 caídas de la señalización LZB antes del accidente, admite el Gobierno
Mientras el país entra en su segundo día de luto, avanzan las investigaciones por el accidente de trenes del pasado 28 de octubre. El Gobierno reconoce ahora que el sistema de señalización LZB registró 170 interrupciones en lo que va de año, un dato que el Ministerio de Transportes ha puesto sobre la mesa como contexto de la investigación, según informó el titular Óscar Puente a nuestra corresponsal Marina Colorado.
Puente aseguró que «las interrupciones del sistema de señalización LZB no son infrecuentes» y que existen protocolos de seguridad que contemplan cómo actuar ante esos fallos. El ministro defendió además que esa cifra está dentro de los parámetros habituales en Europa y por debajo de la media de los dos años anteriores, según los datos facilitados por el Ministerio de Transportes.
Pero para muchas familias de las víctimas y para quienes viajan a diario en tren, esa explicación suena a poco consuelo. Un fallo que se repite 170 veces en un año no es solo un número técnico: es un semáforo que parpadea en el corazón de la red y que pone en tensión los mecanismos que deberían garantizar que un descuido o una caída del sistema no termine en tragedia.
Los protocolos existen, pero la práctica cotidiana los pone a prueba. ¿Se activaron redundancias? ¿Hubo supervisión humana en cada una de las 170 caídas? ¿Qué registros quedan y quién los auditará? Son preguntas que el Ministerio tendrá que responder con datos verificables y no solo con comparativas europeas.
Desde una óptica social, este episodio abre debates de fondo: inversión en mantenimiento, transparencia en la información pública y la necesidad de mecanismos independientes de control. Decir que una cifra está por debajo de la media no sustituye la obligación de mejorar la fiabilidad del sistema y de explicar con claridad por qué falló en el momento crítico.
Organizaciones ciudadanas y algunos partidos ya han reclamado una investigación independiente y una auditoría técnica de los sistemas de señalización. También piden que los resultados y las medidas correctoras sean públicos y accesibles, porque la confianza en el transporte público se construye con hechos y con respuestas claras, no con comparaciones estadísticas que suenan a tecnicismo ante el dolor humano.
Mientras tanto, el país guarda luto y exige responsabilidades. El Ministerio de Transportes figura como fuente oficial de los datos y el proceso judicial y técnico continuará su curso en los próximos días. Nuestra corresponsal Marina Colorado sigue en el lugar cubriendo la evolución de las pesquisas y las reacciones de los afectados.
