Sheinbaum niega que Morena busque controlar el Consejo General del INE tras la salida de Taddei

Claudia Sheinbaum rechazó de manera tajante que Morena pretenda mantener bajo su control el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) luego de la salida de Guadalupe Taddei, informó La Jornada. La postura de la exjefa de Gobierno llega en un momento de alta tensión política, en el que la autonomía del órgano electoral vuelve a estar en el centro del debate público.

Según el reporte de La Jornada, Sheinbaum subrayó la importancia de que las decisiones sobre las vacantes y los nombramientos se realicen con transparencia y apego a la ley, y no por cuotas partidistas. Sus palabras buscan despejar sospechas después de que la renuncia de Taddei dejara una plaza sensible en el Consejo General, órgano encargado de administrar procesos electorales y garantizar la equidad en las contiendas.

La salida de una consejera como Taddei no es un detalle administrativo menor: el Consejo General define reglas, valida candidaturas y resuelve impugnaciones; resignarlo a maniobras políticas sería como cambiar las reglas del juego en pleno partido. Organizaciones civiles y analistas consultados por La Jornada han advertido que cualquier intento de influir en ese espacio puede erosionar la confianza ciudadana en las elecciones y abrir la puerta a conflictos institucionales.

Sheinbaum, además, pidió que el proceso para ocupar la vacante avance con criterios técnicos y participación ciudadana, en un llamado a evitar la polarización. No obstante, críticos recuerdan que Morena ha impulsado reformas y esfuerzos legislativos que han tensionado históricamente la independencia del INE, por lo que las declaraciones públicas no bastan: hacen falta acciones concretas y un mecanismo claro que garantice imparcialidad.

La situación es, en palabras sencillas, un termómetro de la salud democrática: si se mantiene la autonomía del INE, las reglas perdurarán; si se politiza, la percepción de imparcialidad se resiente. La Jornada documenta que, ante la incertidumbre, voceros de organizaciones defensoras de la democracia exigen la publicación de criterios técnicos y la apertura de foros de observación ciudadana para supervisar el proceso.

En el terreno práctico, lo que está en juego afecta a la ciudadanía: desde la confianza en los resultados electorales hasta la legalidad de futuras candidaturas y la protección de derechos políticos. Si la política es la piel de la democracia, el INE es el esqueleto que la sostiene; protegerlo requiere vigilancia cívica, transparencia institucional y voluntad real de separar intereses partidistas de funciones públicas.

La Jornada sigue la cobertura del tema y registra reacciones de distintos actores políticos y sociales. Queda pendiente que las autoridades del INE y el Congreso transparenten el calendario y los criterios para la designación, y que la ciudadanía, organizada, exija que el Consejo General recupere prestigio y autonomía en función del interés público.

Con información e imágenes de: informador.mx