El mandatario brasileño logró remontar los resultados de la primera vuelta y se impuso al hijo del expresidente Jair Bolsonaro en una de las elecciones más disputadas de la historia reciente del país.
Brasilia, Brasil, 25 de octubre de 2026. — El presidente Luiz Inácio Lula da Silva consiguió este domingo su reelección al derrotar al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, asegurando un cuarto mandato no consecutivo al frente del país sudamericano.
De acuerdo con información publicada por La Jornada, con el 99.77% de los votos escrutados, Lula obtuvo el 51.76% de los sufragios, equivalentes a más de 64 millones de votos, mientras que Flávio Bolsonaro alcanzó el 48.24%, con aproximadamente 59.7 millones. El Tribunal Superior Electoral de Brasil confirmó posteriormente la victoria del actual mandatario.
El resultado representa una remontada electoral para Lula, de 80 años, quien había quedado en segundo lugar durante la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre. En aquella jornada, Bolsonaro obtuvo el 47.03% de los votos válidos, frente al 45.16% del candidato del Partido de los Trabajadores (PT).
La contienda estuvo marcada por la polarización entre el oficialismo y la derecha brasileña. Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, buscaba recuperar la presidencia para su espacio político, mientras que Lula defendía la continuidad de su administración, iniciada en enero de 2023.
Con este triunfo, Lula se convierte en el primer político brasileño elegido para ejercer cuatro mandatos presidenciales. Anteriormente gobernó entre 2003 y 2010 y regresó al poder en 2023, después de derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022.
La victoria también constituye un precedente electoral en Brasil, al ser la primera ocasión en que el candidato que terminó segundo en la primera vuelta consigue imponerse en la segunda.
El nuevo mandato se desarrollará en un escenario de fuerte división política y con un Congreso en el que las fuerzas de derecha mantienen una presencia significativa, circunstancia que obligará al Ejecutivo a negociar acuerdos legislativos para impulsar su agenda de gobierno.
El desenlace electoral confirma la continuidad del Partido de los Trabajadores en la presidencia brasileña y abre una nueva etapa en la disputa política entre el lulismo y el bolsonarismo, dos movimientos que han dominado la competencia por el poder en Brasil durante los últimos años.
