Ebrard defiende avance económico y atribuye inversión a buen funcionamiento del T-MEC
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, defendió ayer en la Cámara de Diputados que la economía mexicana está “acelerando” y atribuyó buena parte del flujo de inversión extranjera y la recuperación económica al correcto funcionamiento del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La información proviene de un comunicado oficial de la Cámara de Diputados sobre su comparecencia ante comisiones unidas.
Durante su presentación para el análisis del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, Ebrard insistió en un mensaje claro: pese a riesgos globales como el alza en los precios de la energía, el desabasto de granos por conflictos internacionales y las medidas arancelarias de Estados Unidos, México sigue atrayendo inversiones. Citó una cifra concreta: 35 mil millones de dólares en inversión extranjera directa que, dijo, no sería posible si el T-MEC no funcionara en lo esencial.
El titular de la Secretaría de Economía defendió además que aproximadamente el 80 por ciento del comercio de México con Estados Unidos se realiza sin aranceles, lo que, en su opinión, convierte al país en un exportador competitivo con “el menor nivel de arancel efectivo”. Puso como ejemplo que México paga, dijo, un arancel efectivo promedio de 3.2 por ciento, por debajo de muchos competidores.
Más allá de cifras, Ebrard vinculó ese desempeño con decisiones políticas: atribuyó a la conducción de la presidenta Sheinbaum la estabilidad de la relación comercial con EU y mencionó el “Plan México” y el anuncio reciente de inversiones por más de ocho billones de pesos en infraestructura como piezas que ayudan a consolidar el impulso económico.
Sin embargo, el secretario advirtió que el panorama no está libre de riesgos. Subrayó que Estados Unidos puso sobre la mesa un periodo de diez años con revisiones anuales del tratado, lo que abre un capítulo de negociación donde se discutirán no solo aranceles y reglas de origen, sino “otras disposiciones complejas”. Ebrard explicó que el objetivo es que al cierre del año exista claridad sobre qué temas se revisarán cada año para reducir incertidumbre.
¿Qué significa esto para la gente? Si el argumento de Ebrard se cumple, mantener sin fricciones la relación comercial con EU podría traducirse en más fábricas, más contratos y, en teoría, mayor empleo en sectores de exportación. Pero también implica que la economía mexicana está atada en buena medida a decisiones que se toman fuera del país: cambios en política arancelaria o nuevas reglas comerciales en Washington pueden alterar de golpe esa dinámica.
Sobre la calidad del crecimiento, el secretario planteó que el reto ahora es convertir las exportaciones y la inversión en mejores ingresos y empleos: para eso propuso fortalecer el contenido nacional en sectores como electrónica, semiconductores, inteligencia artificial y electromovilidad. Es, dijo, la manera de que la inversión no sea solamente maquila de fronteras, sino desarrollo de cadenas productivas que beneficien más a la población.
En su comparecencia, Ebrard reconoció límites y riesgos y admitió que buena parte de la agenda del gobierno se concentra en mantener la relación con Estados Unidos: “nos consume probablemente el 80-85 por ciento del tiempo y del esfuerzo”, señaló. Esa confesión deja claro el dilema: el éxito económico que hoy se exhibe tiene detrás una dependencia fuerte de la relación binacional.
La Cámara de Diputados documentó en su boletín las preguntas de legisladores sobre aranceles, exportaciones, incentivos, empleo y presupuesto, entre otros temas. Queda por ver si, además de repetir cifras y promesas, el gobierno logra convertir la ola de inversión en mejoras palpables y duraderas para quienes hoy ven la economía crecer a distancia: trabajadores, pequeños proveedores y regiones fuera de los grandes polos industriales.
