Antes de comprar cempasúchil, busca dónde está más fresco y barato

Sus tonos amarillos y naranjas dominan las ofrendas, pero el bolsillo y el clima marcan la temporada

El cempasúchil vuelve a las calles y a las ofrendas, pero la decisión de dónde comprarlo ya no es solo cuestión de gusto: es un asunto de economía doméstica y de sostenibilidad para los productores. Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), estados como Puebla, Morelos y el Estado de México concentran gran parte de la producción florícola; eso explica por qué los puestos al mayoreo en la Central de Abasto y el Mercado de Jamaica suelen ofrecer los ramos más baratos y frescos.

María Hernández, vendedora en el Mercado de Jamaica, cuenta que este año la ventana de venta se acortó por lluvias atípicas y problemas de logística: «Antes la gente compraba a lo último; ahora viene menos y busca oferta. Los que traemos directo del campo vendemos más barato porque no tenemos intermediarios». Las lluvias y los cambios de temperatura reportados por el Servicio Meteorológico Nacional han afectado cosechas puntuales, lo que eleva costos para los campesinos y para el consumidor final.

La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) sugiere comparar precios y verificar peso y frescura antes de pagar por ramos o coronas. Comprar en mercados públicos, tianguis bien establecidos o directamente a cooperativas de productores reduce intermediación y suele resultar en flores más frescas y precios más justos. Evitar cadenas que acaban inflando el precio en fechas clave también ayuda a estirar la quincena.

Hay impacto social: familias de bajos ingresos ven cómo aumenta la presión en un gasto ritual que para muchas comunidades es esencial. Al mismo tiempo, pequeños productores enfrentan costos de insumos y transporte que reducen sus márgenes. Es una doble falla de mercado que exige respuesta pública: mejores esquemas de almacenamiento, compra pública anticipada para programas culturales y apoyo a cadenas cortas de comercialización, sugerencias que especialistas citados por SADER han planteado en años recientes.

Consejo práctico: si buscas ahorrar y llevar flor más fresca, visita la Central de Abasto o el Mercado de Jamaica temprano en la mañana, pregunta por ramos que vengan directo del campo y compara precios por kilogramo. Si puedes, compra a cooperativas o productores locales; pagas menos y ayudas a mantener viva una cadena productiva que sostiene tradiciones en pueblos y ciudades.

La temporada de cempasúchil es una ventana para pensar no solo en la ofrenda, sino en cómo las políticas públicas y las prácticas de mercado afectan lo que llega a la casa. Que el amarillo y naranja de las flores no tape el debate: precios justos y producción sostenible son parte de honrar a quienes recordamos.

Fuentes: Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural; Procuraduría Federal del Consumidor; testimonios de vendedores del Mercado de Jamaica.

Con información e imágenes de: informador.mx