No vas a creer lo barato que quedó este marco para tu ofrenda
Si el bolsillo aprieta y quieres honrar a quienes se han ido sin resignar la ceremonia, hay soluciones que mezclan ingenio, tradición y bajo costo. Con materiales como cartón reciclado, papel crepé, pintura acrílica y un poco de creatividad puedes armar un marco decorativo para las fotos de tu ofrenda por una fracción de lo que cuesta uno comercial. La clave está en aprovechar lo que ya tienes y en recuperar el trabajo de los artesanos locales.
La subida general de precios, que registra el INEGI, ha hecho que muchas familias busquen alternativas para mantener vivo el rito sin endeudarse. Según la Secretaría de Cultura, los talleres comunitarios y las iniciativas vecinales para el Día de Muertos son cada vez más comunes, porque permiten compartir técnicas tradicionales sin costo elevado. Artesanos consultados en mercados de la ciudad coinciden en que con menos de 100 pesos en materiales básicos se logra un marco resistente y bonito, aunque los precios pueden variar según la región y la tienda; tiendas de manualidades como Lumen y los puestos locales suelen ofrecer opciones económicas para listones, pintura y barniz.
Un método simple y efectivo consiste en cortar dos piezas de cartón grueso del tamaño de la foto, pegarlas formando un marco sólido y reforzar la unión con una tira de cartón por detrás. Con cinta canela o cola blanca se asegura todo; luego se da una capa de gesso o blanco para que la pintura se adhiera mejor. La decoración puede hacerse con papel crepé recortado en forma de pétalos, trozos de tela, retazos de encaje, o incluso con flores secas. Un toque de pintura metálica o un poco de brillantina controlada da el efecto festivo sin gastar de más. Finalmente, un barniz mate protege la pieza para que dure toda la temporada.
El ahorro no es solo económico, también es ecológico. Recuperar cartón y telas reduce residuos y mantiene vivas técnicas de manualidad que muchas veces quedan fuera del mercado formal. Sin embargo, no todo es positivo: un marco casero puede no resistir condiciones de humedad o manejos bruscos, y el tiempo que exige su elaboración no siempre está al alcance de quienes trabajan jornadas largas. Aquí es donde la política pública tiene un papel: más talleres presenciales gratuitos y dotación de materiales en centros comunitarios podrían aliviar esta tensión entre tradición y precariedad.
María, vecina de la colonia Roma, cuenta que desde hace años arma sus marcos en compañía de otras mujeres del barrio, en una mesa compartida donde cada quien aporta materiales. «Es más que ahorrar, es compartir historias», dice. Esa experiencia comunitaria es la que la Secretaría de Cultura y organizaciones civiles buscan potenciar, porque ayuda a conservar saberes populares y a hacer accesible la memoria colectiva.
Si quieres intentarlo, revisa primero el material que tienes en casa y consulta precios locales antes de comprar. Con paciencia y cuidado el resultado puede competir con piezas más caras y, lo más importante, darle a tu ofrenda un gesto personal que no se compra en ninguna tienda.
